lunes, 14 de enero de 2008

Viaje a la infancia con Melissa



Uno de mis mejores recuerdos que conservo de cuándo era pequeña es el de levantarme por la mañana y ver el suelo de la calle mojado. Eso significaba que ese día podía ponerme las botas de agua. Con ellas sentía que tenía super poderes, que podía andar por encima del agua, saltar, levantar mucho los píes al andar para dejarlos caer con fuerza sobre los charcos. Así que, el invierno pasado pensé que si algo tan sencillo como volver a llevar botas de agua me hacía recuperar mis súper poderes a mis treinta y…merecía la pena la inversión.


Por eso ayer, cuando llegó al fin llegó directito de Australia mi regalo de cumpleaños de R. me sentí cómo recuperaba otro pedacito de infancia. Mis nuevas
Melissas
son como las de toda la vida, las de los días de verano, a las meriendas en la playa, la de los castillos de arena, la que me ponía mi madre sí o sí…pero reinventadas. Tan cool y tan kicht que estoy como loca con ellas. He pensado que hasta puedo llevarla con calcetines o medias, pero tengo que meditar más este estilismo.


Mis melissas son el primer post que estaba esperando para Miss Rosenthal, este blog con recetas de platos precoolcinados, de trucos de diseño, moda y vida para calentar y listo. El nombre me lo ha prestado Rosenthal, un perro de porcelana de alta cuna
del que me enamoré en el escaparate de un anticuario cerca de casa. Le imagino un pasado de salón victoriano y cortinas de terciopelo pero ahora mira al mundo desde la estantería ikea de nuestro apartamento de 35 metros. Me encanta su actitud tan de perro porcelana y por eso hemos llegado a un acuerdo: él me presta su nombre y yo trato de que el mundo sea un poquito más bonito.



1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Miss Rosenthal.

Me ha encantado leer tu recién estrenado blog. Ha sido como recuperar trocitos de infancia; momentos entrañables, sensaciones casi irrepetibles.
En un mundo en el que el día a día te asfixia, en el que vives con la perenne sensación de que siempre vas tarde, de que por alguna extraña razón nunca 24 horas es suficiente; tiempos sin tiempo, en el que encontrar un instante para dedicarse a uno mismo parece todo una hazaña; descubrir personas como tú capaces de regalar aire y aliento en esta carrera de fondo es todo un regalo.
Gracias Miss Rosenthal por enriquecernos la vida, espero que sigas haciéndolo.
Un saludo desde el planeta del sol.