jueves, 14 de febrero de 2008

Hielo

Elena apagó su cigarrillo mentolado en el cenicero de cristal y plata que había sobre la mesa de despacho. Lo aplastó varias veces, de forma mecánica. Entornó los ojos y vio como el anillo que llevaba en el dedo acompañaba los movimientos de su mano: arriba y abajo, arriba y abajo. Hacía tantos años que lo llevaba que lo sentía como una parte de su cuerpo. Era un diamante de Amberes tallado en forma de flor. Joaquín se lo regaló cuando nació su primera hija, coincidiendo con su primera gran operación inmobiliaria. Elena siempre lo llevaba puesto. Lo llevaba cuando Joaquín empezó a llegar tarde, a ausentarse por negocios; Lo llevaba cuando se enteró de que se acostaba con otras; Lo llevaba incluso cuándo Joaquín se convirtió en un extraño para ella.

Hacía años que se lo había prometido y Joaquín siempre cumplía sus promesas, al menos eso repetía siempre. Elena llevó su mente hasta la tarde en que Joaquín le hablaba de los planes que tenía mientras tomaban algo en una de las terrazas de El Retiro. Le contaba como tenía pensado dejar la tienda –un negocio familiar de muebles que murió con su suegro, porque ni Joaquín ni sus cuñadas quisieron continuar con él- que quería trabajar en una constructora. Empezaría desde abajo y aspiraba a llegar muy lejos. Estaba entusiasmado describiendo la casa que comprarían a las afueras, los viajes que harían, las amistades que cultivarían....A ella le daba vértigo que decidiera por los dos, pero no supo cómo decirlo. En un momento de la conversación, Joaquín hizo una pausa para apurar la coca cola que quedaba en su vaso. La vació de un sorbo y rescató con la mano el resto de hielo que quedaba en el fondo para ponérselo a Elena sobre el dedo. Ella no soltó una sonora carcajada -Joaquín era un experto en hacerla reír- y le preguntó:

- ¿Esto qué es? ¿Mi anillo de compromiso?
- Si, pero sólo el provisional. Algún día te compraré el diamente que te mereces, le prometió Joaquín contagiado de su risa.

Elena estaba absorta en estos pensamientos cuando le interrumpió la voz ronca de Pelayo, su abogado. Había olvidado que estaba en su despacho, a punto de firmar los papeles del divorcio. Ella le había pedido un minuto para fumar un mentolado. No tenía sentido demorarlo más. Tomó el bolígrafo que estaba junto a los papeles y estampó su nombre sobre la línea de puntos. Varias veces, en varias copias. Nuevamente observó el movimiento del anillo. Cuando dejó el bolígrafo sobre la última copia, se creó un silenció que Pelayo interpretó como incomodo. Veía como se rompían matrimonios a diario pero nunca encontraba la frase adecuada.

- ¿Quieres una copa? Preguntó Pelayo dirigiéndose al mueble bar sin esperar su repuesta.

Elena observó como su abogado –y amigo desde hacía muchos años-, le servía un vaso corto de bourbon con dedos ágiles. Sin duda se le daban mejor los actos que las palabras.

Elena agitó el vaso que Pelayo había dejado frente a ella. Pasó los dedos sobre el filo y dejó que se resbalara el anillo dentro. No fue difícil, había adelgazado mucho en los últimos meses.

El anillo tocó el fondo. Ella también.

Metió la mano en el vaso, pero no para salvar el anillo como pensó Pelayo -que observaba la escena en silencio-, sino para coger un cubito de hielo. Cerró la mano y apretó el puño con fuerza.

Pelayo, le acompañó a la puerta. Los dos pusieron la mano sobre el picaporte al mismo tiempo.


- No quieres el ani…
- No, le cortó ella. Tiralo, ya no me hace falta

Pelayo mantuvo su mano junto a la suya unos momentos y, finalmente, la retiró para dejarle paso. Vio como ella se alejaba por el pasillo, dejando un hilo de agua helada a su paso.

Elena sentía el frío en su mano derecha, desnuda por primera vez en mucho tiempo. Reconoció esa sensación de vértigo de empezar algo nuevo.

Ice Jewellery es un proyecto de Katarina Ludwig. Me pareció genial la idea de crear joyas que no durasen para siempre, que tuvieran fecha de caducidad. Si a tí te inspira otro cuentecito me encantaría escucharlo.

7 comentarios:

joshua dijo...

This is one of the very best blogs I've ever visited!

Congrats!

PALAVROSSAVRVS REX

Mer dijo...

que bonito!!!

Augusto López dijo...

Ahora seguro que el maridito triunfador con esto de la crisis inmobiliaria se está arrepintiendo de muchas cosas... Excelente relato.

Un abrazo.

agustín sierra dijo...

Hola Cristina.He entrado hoy en tu blog (lo de los gorritos surrealistas ha llamado especialmente mi atención) y he leído tus relatos, me ha gustado sobre todo el del paraguas doble, así que he escrito uno sobre lo que me ha inspirado. Te lo mando a tu dirección. Un beso y felicidades por el blog!!

lady desidia dijo...

Qué guapo tu relato, y el anillo efímero es maravilloso,

besos

elena dijo...

un cuento precioso, me ha encantado!!
(qué ilusión que la protagonista se llame como yo :)

Ivana dijo...

Me ha encantado!!!