jueves, 27 de marzo de 2008

Moda, bares y Karl Marx


Hace poco leí el libro "La moda mata pero no engorda" de Ramón Fano, el editor de la revista Neo2. Montgomery, el protagonista y alter ego de Ramonfá, hablaba de cómo debían aplicarse ideas marxistas al mundo de la moda. Él defendía que, de la misma forma que el nivel de ingresos condiciona el acceso a una vivivenda de VPO o el pago de los impuestos, debería servir de filtro a la hora de ir de compras. Según él, mientras un mileurista sólo puede permitirse comprar en tiendas tipo Zara o H&M, una persona que gane 5.000€ al mes puede, y debe, hacer sus compras en firmas tipo Loewe, Dior, Prada. Por este motivo, se le debería prohibir la entrada a los zaras del mundo a la gente con pasta y así cada uno compraría según su nivel de ingresos.

Me pareció una chorrada sobre todo porque él lo planteaba como una forma de proteger a las firmas caras de los clones de las marcas tipo Zara (y entonces dejaríamos a nuestra Cameron del Diablo se viste de Zara sin trabajo, que tampoco es plan) pero ayer hubo algo que me lo recordó. Resulta que el bar de moda de Copenhage, Karriere Bar ha impuesto una política de precios basada en las estructuras sociales. Los camareros son los que deciden los precios según las pintas y las circunstancias de cada persona. Por ejemplo: los yuppies pagan un extra por la cerveza, los hippies y activistas un plus por las bebidas tipo coca cola (que mucho protestar pero luego la toman como cualquier hijo de vecino), los sin techo tienen descuento por el café cortado (aunque no creo que muchos indigentes les de por frecuentar un bar tan súper design)…

En fin, es más marketing que otra cosa (y del bueno porque si no qué haríamos hablando de un bareto en Copenhage habiéndose quedado un hombre embarazado en EE.UU, ¡es qué es mucho!) pero estrategia o no, ¿qué pasaría si la moda, o los bares de diseño, fueran sólo el principio para compensar la desigualdad del mundo?, ¿y si los que tienen más compran El País y el resto se lee el 20 Minutos de camino al trabajo?, ¿y si los que tienen más compran CDs y el resto se los descargan del emule?, ¿y si los que tienen más compran muebles de diseño y el resto se monta el catálogo de Ikea enterito?, ¿y si me pongo a currar un rato y me dejo de tanta filosofía barata?

Pues sí, mejor será. ¡Buen Jueves!
Vía:
Gerrilla Innovation

4 comentarios:

elena dijo...

yo también lo he leído, y no me emocionó mucho la verdad.

Un saludo

(qué bonito ese sitio, no?)

La Ballena Elena dijo...

Siempre he pensado que tiene que haber una industria del lujo (que da de comer a mucha gente) o sino que sería de un montón de artesanos, fabricantes de sedas, y productores de cosas al alcance de muy pocos?
A pequeña escala, y en la blogosfera, que sería de los que hacen broches, bolsos, artesanía ... si el resto sólo comprara lo imprescindible? Que sería de mis pobres mostazas?montón de cosas prescindibles

Serafina dijo...

Un amigo me dijo que lo importante es que el dinero se mueva, no hacia dónde, y mientras haya quien pague porque le sobra, pues que pague, ya llegará la Navidad con el Telemaratón.

MiKiMoNo dijo...

jajaja, el final ha sido muy bueno. La verdad es que lo que plantea este hombre es un poco chorra...no se puede simplificar así, puedes ganar poco y ser un derrochador o ganar miles de euros y ser como el tío gilito.

Lo del bar de copenhagen...pues es que hay que inventarse algo para salir en los periódicos.

Y ahora me voy a leer lo del embarazado!!