
Un brunch de domingo siempre es una buena idea pero, si a esto le sumas un concierto en un recinto tan impresionante como el Royal Albert Hall, el plan deja de ser simplemente bueno para convertirse en insuperable.
La idea es fantástica: te levantas tarde y te diriges sin prisa y con el periódico bajo el brazo a uno de los edificios con más historia de Londres (por su escenario han pasado grandes como los Beatles, los Rollings, Pink Floyd...). Allí, mientras llenas el estomago te regalas el oído con un concierto. Cada fin de semana un grupo diferente (jazz, bossa, etc.) se encarga de amenizar el brunch.
A ver si los teatros españoles toman notan y les copian la idea porque no puede ser mejor.
¡Buen fín de semana!



















































