viernes, 30 de mayo de 2008

Divine


A mí los viernes lo que me pide el cuerpo es poner algo de música y esta semana no podía faltar la canción con la que Sebastien Tellier representó de Francia en Eurovisión. Mister y yo votamos (bueno, voté yo pero con su móvil así que técnicamente votamos los dos) y es que se merecía ganar, principalmente porque es un musicón, pero también por otros muchos motivos:

- Por él mismo: porque no es un don nadie sino que lleva más de 10 años en la música y hasta una de sus temas está incluido en la BSO de Lost in Translation.

- Por su canción: creo que era la primera vez un cantante francés cantaba en inglés que, con lo chovinistas que son los franceses, era como ver a Fidel Castro tomándose un Big Mac.

- Por la puesta en escena: esa imagen de él bajándose de un carrito de golf vestido de Gaultier, con gafas oscuras y una bola del mundo hinchable en una mezcla de Eugenio, Severiano Ballesteros y Chapplin en "El gran dictador" me pareció lo más.

- Por el coro: que en vez de enseñar cacha se escondían detrás de una barba postiza (tipo esta pero en negra) cantando un pegadizo u, pa pa pá, u pa pa pá (con lo que me gustan a mí los estribillos tipo na na ná, la la lá).

Por todo esto y porque era, simplemente, Divine, se merecía estar aquí hoy (este es el vídeo oficial que también está muy chulo) para alegrarnos el fin de semana. ¡Besos!

jueves, 29 de mayo de 2008

La semilla revolucionaria


La primera vez que hablamos de la revolución poética, ARS dejó un comentario contando su particular contribución. Había tirado unas semillas de flores silvestres frente a su casa, en una zona supuestamente verde. Luego me contó que no había crecido nada y entre las explicaciones posibles, la que más nos convencía era que unos pájaros se habían llevado las semillas a otro sitio donde seguro sí estaban creciendo unas plantas preciosas.

Me pareció algo muy bonito y buscando he visto que hay un montón de colectivos que se dedican a ello de forma más o menos organizada por todo el mundo:
Canadá , italia, Francia... El objetivo es siempre el mismo: recuperar espacios públicos, plantando semillas sin permiso ni licencia.
El que más me ha gustado es el grupo de Toronto. Antes de salir de cada acto, imparten una pequeña clase donde enseñan a los voluntarios como hacer bombas de semillas y la forma correcta de plantarlas. Para asegurarse de que no le falte el agua a las semillas plantadas, dejan un cartel pidiendo a la gente que colabore regándolas.








La Ballena Elena y Lady Lay me preguntaban el otro día si realmente haríamos la revolución poética alguna vez y yo digo que sí, sólo tenemos que encontrar una idea entre todos y, lo más difícil, el tiempo para llevarla a cabo.

Sound Track: la fuerza (Facto Delafé y las flores azules)

miércoles, 28 de mayo de 2008

under my skin


Con esta silla el concepto de reversible, una cara por dentro y otra por fuera, se queda corto. No hay dos caras sino todas las que quieras. Está hecha con distintas capas de fieltro de forma que puedes escoger el color que más te apetezca en cada momento.

Sería genial que pudiéramos hacer lo mismo con otras cosas como los coches, las cortinas del salón o los muebles de la cocina. Y por qué no, también con nuestra piel: cuando nos quemamos con el sol y nos "pelamos", sería bonito que la siguiente capa fuera cada vez de un color diferente. Así cambiaríamos cada verano y una vez tendríamos un tono más chocolate, otro más mantequilla y algunas veces más café con leche. Y no habría racismo, sólo colores y más colores.

En fin, mientras a alguien se le ocurre la forma de conseguirlo, nos quedamos con esta silla multicolor.






Un beso y ¡buen miércoles de colores!
Vía: Inhabitat

martes, 27 de mayo de 2008

El día del orgullo Vegg

Hace muchos años me hice vegetariana. Empecé por lo mismo que otros empiezan a fumar con once años: por las malas influencias, en este caso la de mi amiga Mariví. Estábamos viendo un documental en la tele de no-se-que lejano país donde se comen a los perros. Los hacían al fuego y los vendían en plan fast food en mercadillos ambulantes. Yo estaba horrorizada de ver a los perros chamuscados dando vueltas sobre sí mismos y Mariví me dijo: pues si te dan pena los perros igual te deberían dar las vacas, y los cerdos, y...¡para! me hago vegetariana. Pero tú también, ¿vale? Así que nos hicimos las dos.

Entonces vivía en Inglaterra y sólo ejercí unos meses, lo justo para pedir menú vegetariano en el avión de vuelta (e indignarme cuando me colaron un cuenco de fruta en vez de profiteroles de postre porque, que yo sepa, los profiteroles están rellenos de chocholate y no de mortadela, de toda la vida) y en mi ceremonia de graduación (y comprobar como el alcohol empapaba mi cuerpo más de la cuenta: “no estoy borrasha, ez que zoy vegetariana” ¡hip!).

La poca voluntad que me quedaba después del episodio aéreo de los profiteroles que desquebrajó definitivamente en las bodas de plata de los padres de mi mejor amiga en la que me abalancé literalmente sobre una bandeja de chistorra. En ese momento me acordé otra vez de Mariví que, en una ocasión, me contó que una amiga suya vegetariana probó la carne después de muchos años y se sintió como si estuviera mordiendo el dedo de un muerto. Pero a mí esa chistorra me supo a gloria con lo que se confirmó mi falta de vocación y, sintiéndolo mucho por los perros y por Mariví (a la que tardé mucho en confesarle la verdad), me borré de vegetariana y hasta hoy.

De esa época me queda un cierto rechazo a la carne en formato filete. Cada día mi dieta tiene más vegetales y menos carne (y nunca, nunca, perro). Ya no lo hago por pena sino porque le sienta mucho mejor a mi cuerpo. Por eso me ha encantado que el pasado fin de semana se celebrara el día del orgullo vegetariano por las calles de Nueva York. Cientos de vegetales salieron del armario para pasearse por las calles para gritar consignas del tipo “no a la carne” y “un mundo sin carne es posible”.


Me gusta que la gente defienda lo que piensa con tanto sentido del humor (esta pareja de plátanos en concreto me tiene loca)









¡Un beso y buen martes!

Sound Track: "Limón Limonero" (Henry Stephen)

lunes, 26 de mayo de 2008

Si te sientes como un número

Seguro que alguna vez te ha tocado vivir una situación parecida a esta: tienes que hacer algún papeleo y llegas a una ventanilla atestada de gente, coges un número y esperas pacientemente tu turno. Cuando por fin llega tu momento, la persona de detrás del mostrador te dice que te has equivocado de ventanilla y, lamentablemente, no puede hacer nada por ti.

De una experiencia parecida nació este colgante. La artista canadiense Melanie Favreau lo hizo después de una situación frustrante como la descrita en la que, según dice, se sintió como un número. Es una edición limitada de la que sólo existen 100 ejemplares numerados. Ella se quedó el número uno y los otros 99 se pueden adquirir por 50 dólares.

Así que ya sabes, la próxima vez, en vez de cabrearte y despotricar contra la persona de detrás de la ventanilla, piensa en aprovechar tu rabia y hacer algo creativo con ella.
Además de este, Melanie tiene otros trabajos geniales como estos anillos con nombre onomatopéyico (Kaboom!, Kaboom!) que parecen recien salidos de un comic:


O este diamante falso hecho para mujeres reales, sin botox, ni silicona:


O este corazón nada cursi con la inscripción "Ab Imo Pectore" que, en latín significa desde el fondo de mi corazón.


Pues eso, desde el fondo de mi corazón: ¡buena semana para todo el mundo!

viernes, 23 de mayo de 2008

click, click, click, click


Buenas tardes
He dejado esta cámara al banco para que puedas hacer fotos. En serio, así que pásatelo bien. Volveré esta noche a recogerla
Saludos, Jay
The Plug

Y por la noche cuándo volvió Jay, allí estaba la cámara de un sólo uso, atada al banco donde la dejó con este cartel. El resultado son unas fotos desinhibidas y espontáneas (que es lo que pasa cuándo la gente sabe que no tiene que pagar el revelado) de toda persona o animal que pasó por ese banco.


La idea me parece genial, la señorita Puri ya comentó ayer que se había puesto de moda ir pasando una máquina de fotos lomo por el mundo con la dirección del propietario en una pegatina. Pues esto es parecido pero más rudimientario (y para mí más efectivo)
Nosotros hemos pensado hacer un híbrido entre las dos propuestas estas vacaciones y abandonar cámaras de un sólo uso dentro de sobres con nuestra dirección y los sellos preparados para enviarla de vuelta. A ver si tenemos suerte y alguna de las cámaras llega.





Gracias a todos los que os habéis apuntado a lo de las cartas creativas, este fin de semana os envío el correo con mi dirección. Estoy tan emocionada que no paro de pensar formatos locos para enviaros (prometo que no habrá pelos ni pececitos ni mosquitos, que nadie dijo nada de estos últimos pero para mí era lo que más asquito daba)

Un beso y buen fin de semana

Sound Track: "Click, Click, Click, Click" Bishop Allen

jueves, 22 de mayo de 2008

escríbeme

Me encanta abrir el buzón y encontrarme una carta personal entre las facturas, los extractos del banco y la propaganda a go-gó. Pero no corren buenos tiempos para las cartas y es que con eso de escribir ocurre como con el vestido de boda de Belen Esteban: nadie tiene tiempo para hacerlo.

Sin embargo, aunque cada vez sean menos frecuentes, las cartas siguen existiendo. Algunas veces están hechas de buenas noticias, otras de besos, algunas de lágrimas y hasta las hay de botones de un antiguo sofá.

La postal-botón forma parte de un proyecto en el que participó Riitta Ikonen, la misma artista jovencísima que inspiró este post. Durante dos años, se enviaron casi un centenar de postales hechas con los materiales más marcianos que se pueda imaginar: pelo humano, pececitos pegados con pegamento, mosquitos sujetos con celo, un trozo de vinilo...Las postales fueron enviadas desde distintas partes del mundo: Japón, España, Finlandia, Inglaterra... Lo más curios es que prácticamente todas (menos tres) llegaron a su destino.


Menos cartas, pero igualmente locas, son las que enviaron los de la revista The Plug en un proyecto muy parecido: una cuchara de plástico (que nunca llegó), un CD o un billete de un dolar (que el cartero entregó metido en un sobre por discrección).

Desde luego, es una dura prueba para el funcionamiento de Correos y, aunque no debería (porque papá Rosenthal es miembro de este digno cuerpo) he pensado que podemos repetir la experiencia, a ver qué tal se nos da.

Si alguien se anima que me mande un email a yosoyrosenthal@gmail.com y nos intercambiamos direcciones (psicópatas y asesinos en serie abstenerse). A cambio de cada carta de formato extravagante, prometo enviar un detallito (todavía no se qué).

Aquí hay algunos ejemplos de postales, para que tomemos ideas...








Bueno, animaos y nos reimos un rato...
Besos y ¡buen jueves!

miércoles, 21 de mayo de 2008

SuperMega


- Pregúntame la hora.
- ¿Por qué? ¿Quieres enseñarme tu cartier nuevo?
- No, tú pregúntame la hora
- Está bien. ¿Qué hora es?
- Las siete y un minuto. No, espera. Y dos minutos
- Sí tía, ¿cómo lo has sabido?
- No sé simplemente lo sé. Me pasa desde hace unos días, creo que estoy desarrollando superpoderes o algo así.
- Qué mega fuerte, tía.
- Sí. Mega.

Y realmente lo era. El sábado anterior Eva (Evaroski para sus amigos) había estado un par de horas en el spa y, al salir, se miró los dedos arrugados por el agua y tuvo un presentimento. Eran las cinco menos cuarto. Levantó la vista y comprobó en el reloj de pared del vestuario que eran exactamente la 4.45. Hora de vestirse y salir corriendo a casa de Tito y Lola para tomar el té. Una vez allí le volvió a ocurrir y también por la noche, en la terraza a la que habían ido a tomar unos cosmopolitans, y al día siguiente, mientras jugaba al paddel y el martes mientras recaudaba fondos para una ONG de niños pobres o perros abandonados.

Al cuarto día empezó a pensar que, seguramente, el spa había activado una serie de superpoderes innatos que tenía dormidos. Quizás la combinación de sales y burbujas los había hecho despertar del letargo. Al principio se asustó, pero luego vió que era bastante guay eso de tener un don especial. Eso sí, tenía que reconocer que los superpoderes que le habían tocado eran bastante cutres. Si al menos pudiera predecir la lluvia, iría por el mundo entero alertando a la gente antes de una tormenta, para que pusieran la capota de sus descapotables y salvaría sus peinados. Pero con esos poderes tan mega de lo peor, no se le ocurría como podía salvar al mundo de nada.

Evaroski no estaba dispuesta a rendirse. De la misma forma que el spa había hecho que despertaran sus superpoderes, encontraría la forma de que aparecieran otros. Seguramente tenía muchos más que no se habían manifestado todavía porque hasta ahora no estaba preparada.

Se miró en el espejo retrovisor de su mini coupé, y tuvo que reconocer que no tenía pinta de superheroína para nada. De supermodelo sí, pero de superheroína cero. Decidió que su primer paso, para serlo, sería parecerlo. En el intento casi pierde el dedo pequeño del pie de tanto andar de tienda en tienda calzada en unos Manolos un número más pequeño pero no paró hasta dar con el outfit perfecto.

No encontró nada que se pareciera a una capa ni uno de esos antifaces que llevan todos los superhéroes de buena familia pero, a cambio, se compró un mono ajustado de Roberto Cavalli con estampaciones de leopardo completamente divino y un cinturón color plata de Stella McCartney -que le marcaba su magnífica figura conseguida a base de gimnasio y sendas liposucciones en gluteos y caderas-. Completó el modelo con unas fantásticas sandalias peep toe de Louboutin (una talla menos, of course).

En cuanto llegó a casa le pidió a Tomasa, una de las señoras de servicio, que no le molestaran. Entro en su habitación y dejó las bolsas en la silla Vitra de la entrada. Se probó su recién adquirido conjunto de superheroína que completó con unas sábanas de seda atada al cuello a modo de capa y unas gafas Ray-Ban modelo Wayfarer haciendo las veces de antifaz.

Esperó y esperó. Pero no paso nada.

Estaba decepcionada, durante unos momentos había pensado que podría hacer algo grande, que la gente le recordaría por algo más que pasearse por el club con los modelitos más exclusivos. Pero no, a cambio, estaba vestida de mamarracha con una sábana en el cuello y unas gafas con las que no veía tres en un mercedes.

Tenía ganas de llorar pero no como le había enseñado mami: sin lágrimas, moviendo ligeramente los hombros y llevándose el pañuelo bordado con su inicial al vacío lagrimal. Tenía ganas de llorar de verdad, con ruido, hipos y mocos. Y así lo hizo y fue un llanto liberador. Lloró durante horas, por todos esos años de llorar sin ruido, de té en casa de Tito y Lola, de spas y cosmopolitans. Lloró por su cuerpo mutilado y por lo que se había convertido y, lo hizo con tanta intensidad, que se le acabaron los pañuelos bordados y tuvo que limpiarse la nariz con las sábanas de seda.

Y así estaba cuando entró mami para decirle que estaba la cena servida en el comedor principal.

- Déjalo mama, me largo. Dijo ella arrastrando la sábana llena de mocos que aún le colgaba del cuello.
- ¿Cómo que te largas? ¿Qué modales son esos jovencita? ¿Pero tú sabes qué hora es?
Eva dudó un momento. No, no lo sabía, los poderes habían desaparecido.
-¿Que si sabes qué hora es hija? Insistió su madre con los ojos fuera de las órbitas.
-Ni puta idea, pero espero que no sea demasiado tarde.


Me aburren los superheroes que vuelan o lanzan telas de araña por la muñeca. Eso lo hace cualquiera. Prefiero los que tienen poderes ridículos, como los protagonistas de Mystery Men donde conviven seres maravillosos como Invisible Boy, que sólo puede usar sus poderes de invisibilidad cuándo nadie le mira o Mr. Furious, incapaz de dañar a nadie salvo a él mismo.
Así que ayer, al ver la serie de fotografías The Superheroes del magnífico Jan Von Holleben me decidí a darle vida a Evaroski, la superheroína pija que llevaba tiempo en mi cabeza. Espero que, ahora que ha salido de ella y anda por el mundo con su capa llena de mocos, le vaya mejor que antes. Si la veis por ahí, decidle que estoy orgullosa de ella.

martes, 20 de mayo de 2008

post de sobras (de la cena)

Ayer fui a una conferencia sobre “moda y gastronomía” en la que participaba el jefe de cocina y el sommelier de dos restaurantes de Málaga con sendas estrellas Michelin. Hablaron de como cambian las tendencias en la cocina, se imponen nuevas técnicas como la esferificación y se ponen de moda alimentos. Con esto me quedé muerta y, si no fuera tan pava, hubiera preguntado qué alimentos estaban de moda ahora porque a lo mejor estoy haciendo el panoli comprando y comiendo cosas que están complemente off. ¿Se llevarán los espárragos?, ¿serán cool los guisantes? ¡Qué estrés más grande, Dios mío!

Así que, como buena cool hunter de andar por casa, al llegar revisé con curiosidad científica la nevera y me di cuenta que, efectivamente, hay alimentos que ahora consideramos indispensables cuándo hace unos años ni siquiera habíamos escuchado hablar de ellos. Como el vinagre de Módena, que hasta hace poco no existía en nuestras vidas y se introdujo -primero en líquido y luego en crema (recién incorporado al mercadona)- para cambiar para siempre nuestras ensaladas. O la sal de maldon, los tomates raf, el carpaccio (también del mercadona, exquisito), las mostazas de la Ballena Elena, etc.

Un buen ejemplo de estos alimentos esenciales (al menos en mi caso) son los canónigos. Recuerdo que la primera vez que los llevé al trabajo todo el mundo me preguntó que por qué comía tréboles. Ahora ya es un clásico en mi dieta y por eso os dejo la receta de mi ensalada favorita, que es tan bonita como fácil y riquísima.

Ingredientes:
-Canónigos
-Queso fresco
-Fresas
-Almendras fritas trituradas (se meten las almendras crudas con sal en el micro durante medio minuto aprox. y quedan estupendas)
- Aliño: limón y aceite

Ayer, para celebrar mi recién estrenada elucubración, cenamos ensalada de canónigos pero, como no tenía fresas, las cambié por mango que también le queda genial.

Bueno, espero que os guste si algún día os lanzáis a hacerla

Un beso y ¡buen martes!
Sound Track: con las manos en la masa (sabina+vainica doble)

lunes, 19 de mayo de 2008

Animales escondidos

Seguro que alguna vez has jugado a buscar formas diferentes escondidas en las nubes o en las palomitas de maíz. Yo me pasaba horas buscándolas en el gotelé de la pared que había junto a mi cama y realmente había un montón. Sin embargo, ésta no es una actividad exclusiva de los niños sino de los ojos curiosos de cualquier edad a los que les gusta jugar con la realidad hasta encontrar una mucho más divertida que la que tienen delante.

La prueba de que no es un juego de niños son estas dos páginas:

Rostros escondidos -que todos conocemos-. Descubre caras ocultas en el suelo, en una mochila, en un buzón de correos.... Es un juego divertido que os recomiendo porque hace que estés siempre alerta.

Animals on the underground, con un concepto muy parecido. Encuentra animales que se ha colado en los mapas del metro de Londres. Su fundador, Paul Middlewick descubrió un elefante agazapado en un mapa mientras iba de camino al trabajo. Al elefante se le unieron otros animales y ahora hay todo un zoo subterráneo. Seguro que en los metros patrios tenemos un montón de especímenes esperando que alguien los saque de su anonimato.



Y con esto empezamos una nueva semana que esperemos nos tenga muchas sorpresas escondidas.

Vía: It's nice that
Sound Track: Disfraz de Tigre (Hidrogenesse)

viernes, 16 de mayo de 2008

El post oficial del vídeo no oficial de Mishima

Me encanta saber la historia que hay detrás de las cosas. Cuando compro algo en una tienda de segunda mano, siempre pienso que, en la etiqueta, en vez de el precio, deberían poner la historia de esa prenda: si tuvo un pasado aristocrático, si fue testigo de besos, si sobrevivió a varias mudanzas…

Por eso me gusta este vídeo, porque esconde una historia y, esta vez, alguien se acordó de ponerla en la etiqueta mí:

A Andrés le invitaron a un concierto de Mishima en Barcelona y aunque le dio pereza -porque sólo sabía de ellos que el batería era también el cantante de Facto Delafé- se animó y acabó gustándole tanto que se compró el CD allí mismo. Le llamó especialmente la atención esta canción, el temple por su estribillo de letra valiente (¿qué haremos con el deseo ahora que hemos encontrado el amor?). Poco a poco se fueron formando imágenes en su cabeza hasta llegar a la idea de este vídeo.

Lo grabó en casa (la misma que os enseñé en este post), lo montó él mismo y, a través de un amigo, les hizo llegar a los de Mishima un DVD con el piloto y la memoria del proyecto.

Al día siguiente no le llamaron.

Ni al otro.

Ni al otro.

Ni nunca.

Pero Andrés insistió y finalmente quedaron para verse después de uno de sus conciertos, donde sólo pudieron hablar unos minutos. El cantante, David, le confesó que todavía no había visto el DVD así que quedaron para otro día. Después de varios intentos de cita fallidos, Andrés ya no podía esperar más así que le mandó un sms jugando con el título de su tercer disco que es algo así como "Trucar la casa, recollir les claus, pagar la multa" (llamar a casa, recoger las llaves, pagar la multa) que el cambió por "Ver el vídeo, recoger las llaves, pagar la multa". Y resultó.
David por fín lo vio y su respuesta fue que le gustaba pero no era lo que esperaba que es lo mismo que te digan "me gustas pero ahora no estoy preparado para una relación seria". Al parecer, él se había imaginado un rollo bosque, noche estrellada, animales y cosas así. Aún así, le dijo a Andrés que podía colgarlo como vídeo no oficial de el temple.

O sea, que ahora el vídeo de Andrés es como una amante, un hijo secreto o el tito Leandro de Borbón. Alguien al que puedes visitar a escondidas pero con el que nunca pasarías por la calle de la mano. Pero yo no he podido resistirme a enseñaros lo que pasa con el deseo cuándo se encuentra el amor: que el deseo se convierte en un vídeo cotidiano, tierno, mágico y muy, muy sensual -aunque no salgan animales correteando por el bosque-.

Os dejo la traducción de letra porque es en catalán (según la dueña de las extremidades que protagonizan el vídeo pierde un poco porque no rima, pero yo creo que así es muy bonita)

El temple

Lo siento si una parte de mi cuerpo
solo puede verte como un templo,
si mi sentido sagrado comienza
allí donde se me acaba el vientre.
Lo siento Maria,
pero adorándote he perdido
la mitad de mi vida.
¿Qué haremos con el deseo
ahora que hemos encontrado el amor?

Te ví al salir de clase,
en el autobús, y por la calle,
en el trabajo, en la tele,
en septiembre, en enero...

Eres la amiga de la amiga
Y, a veces, tu también…
Lo siento Maria,
Pero adorándote he perdido
La mitad de mi vida.
¿Qué haremos con el deseo
ahora que hemos encontrado el amor?


Ah! dos cosas más que hace que me guste más este vídeo.

uno. La versión inicial era en color pero cuándo Andrés se lo enseñó a los compañeros de la escuela de cine en la que trabaja tuvieron que verlo en blanco y negro porque se había fundido la luz del proyector de la sala de cine. La reacción de ellos fue muy buena y decidió dejarlo así.

dos. Después de lo difícil que le fue a Andrés quedar con el cantante, me contó que hace un par de sábados se encontró casualmente con él por la calle. Estaba agachado junto a un árbol. Su primer reflejo fue saludarle cuando vio que tenía en su mano derecha la caca de su perro que acababa de recoger. Pensó que era una situación muy comprometida y pasó de largo.

Espero que disfrutéis del vídeo, de la canción y del fin de semana que empieza YA!
*Muchas gracias Andrés por dejarme pasear con tu vídeo de la mano.

jueves, 15 de mayo de 2008

Colores

Del mismo modo que existe el verde pistacho y el verde botella, a partir de ahora podremos hablar del verde Central Park. Y es que la artista Julie Cloutier del estudio Facing Desks ha creado una pantonera donde se recogen los colores de Nueva York: El azul de los rascacielos, el amarillo de las líneas de carretera...

Me ha parecido una idea genial para extrapolarla a otras ciudades porque si hay algo característico de cada lugar, son sus colores. Sería fantástico que, en las oficinas de turismo, te dieran no sólo información de las calles, los monumentos y los museos, también de los colores, los sabores, los olores, etc. con los que te vas a encontrar.

Esta pantonera me recordó enseguida a una página que había visto hace tiempo: wear palettes que va rescatando colores de las fotografías del archiconocido The Sartorialist.





En fin, que aunque el día no acompañe, hoy el color lo ponemos nosotros...

Sound Track: Colors, Hot Chip

miércoles, 14 de mayo de 2008

Gafas


Yo de pequeña quería tener gafas. También aspiraba a romperme una pierna o un brazo (¿podía haber algo más guay que unas muletas o un brazo en cabestrillo?) y a tener los dientes salidos (a lo Freddie Mercury y, para conseguirlo, me pasaba el día mordiéndome el labio inferior para ver si cogía la forma). Gorda nunca quise ser porque gorda ya era un rato y nadie desea lo que tiene.

El caso es que para las gafas no tuve que esperar demasiado porque la genética se puso de mi parte y en quinto de EGB ya había heredado el gesto miope de la familia de mi madre. Así que, mi primer objeto de deseo fueron unas gafas redondas de color rosa, con una lacito en cada lado que mi madre desechó -con buen criterio- para comprarme unas azul cielo no mucho más bonitas pero sí supongo que bastante más baratas.

Desde entonces he tenido infinidad de gafas que he perdido, roto, olvidado o despistado voluntariamente para que me compraran otras (las primeras esas azules). Así que, con la autoridad que me dan mis 20 años de cuatro ojos aquí dejo un top four de gafas de ver:

1. Las asimétricas que he puesto en el principio de este post y que se llaman como un personaje de Asterix:
Asimetrix. Cada cristal tiene su propia personalidad y me recuerdan a las que lleva el personaje de Sawyer en Lost (al menos en la primera temporada que es la única que he visto así que, por favor, si a partir de la segunda montan una óptica en la isla y Sawyer se pone lentillas que nadie me lo cuente)

2. Estas
otras que están hechas a mano con un material de lo más noble: madera. ¡A saber dónde ahora Gepetto si en vez de a los niños de madera –que le salían de lo más rebeldes- se hubiera dedicado al diseño de gafas!




3. Y aquí, las auténticas gafas de pasta. Bueno, de pasta, de arroz, de sushi y hasta de albóndigas con tomate si te empeñas. Porque estas gafas incluye en las patillas unos palillos de lo más útiles por si te pilla sin tenedor a la hora del tupper en la oficina.


Y por último, mis favoritas que se le ví al director Bigas Luna hace un par de años en el Festival de Málaga y de las que no he encontrado la marca.



Un beso y ¡hasta más ver!

martes, 13 de mayo de 2008

Que no decaiga la revolución

El mes pasado, a partir de este post sobre un colectivo que organiza guerras de almohadas, batallas de pompas de jabón y un montón de actividades igual de divertidas en plena calle, pensamos en organizar algo. Lady Lay los bautizó como actos poéticos delictivos y salieron un montón de propuestas: bailar de forma silenciosa entre las ruidosas obras de la ciudad, poner flores en los parabrisas en mitad del atasco de los lunes, pintar claves de sol en los pasos de cebra de cinco rayas, desperdigar semillas silvestres en mitad de la ciudad, "olvidar! post it con frases positivas en cualquier sitio, secuestrar felpudos horribles y cambiarlos por bonitos trozos de césped con margaritas…

En fin, un montón de ideas que no quiero que caigan en saco roto. Todavía no-se-qué-ni-cuándo-ni-cómo pero no se me olvida esa inquietud que se sintió esos días. Quiero que entre todo montemos algo divertido, que nos haga sonreír (mejor, que nos haga reír a carcajadas como cuándo eramos niños), algo que nos permita salir de la rutina y que podamos contar a nuestros nietos.

Mientras pensamos ese “algo” y para que el espíritu de la revolución poética delictiva no decaiga os dejo algunos ejemplos que he encontrado por ahí. Los tres primeros son de un colectivo llamado Urban Play formado para catalizar este tipo de experiencias.



Este último es mi acto poético delictivo favorito. Consistió en vestir un edificio de arriba debajo de lunares de color rosa (me recuerda a nuestro cuarto de baño que tiene la misma enfermedad contagiosa pero con lunares de fieltro de todos los colores). Vía: girlinthegreendress

Cuento con todos vosotros para montar nuestra propia revolución poética. ¡Un besazo y buen martes!