Si fuera a Zaragoza por primera vez no me perdería el tapeo por el centro (sobre todo los nísperos rellenos de queso azul de Casa Juanico). No renunciaría a una buena copa de Ayles en la terraza de Bodegas Almau ni a un rato de buena música en el Bacharach. Intentaría, sin duda, pasarme por cool hunter para hacerme con alguna prenda original.
No me perdería ninguna de las mil cosas que hacen especial a Zaragoza. No necesitaba una Expo del Agua para mejorar pero, ya que estamos, tampoco me la perdería (aunque intentaría ir entre semana y por supuesto con una buena gorra para el calor).
Nosotros fuimos el sábado y había cola hasta en el pabellón de Correos. El perfil de pabellón que vimos es el de país pobre con régimen comunista que poco tienen que enseñar la verdad, pero nos gustó el ambiente (sobre todo cuando se fue el sol), las infraestructuras, la vista desde el telecabina, el pasacalles del circo del sol, la escultura de Jaume Plensa, el espectáculo del Iceberg con el que no pudieron inaugurar… En definitiva, nos gustó ir y nos gustaría volver; aunque, no sabemos cuándo.











































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