viernes, 29 de agosto de 2008

La novia de Europa


Durante la II Guerra Mundial, Varsovia tuvo dos novios y ninguno la quiso bien. Por una parte los alemanes, que la tenían sometida y, por otra, los rusos que en vez de ayudarles prefirieron esperar a que se debilitara luchando contra los primeros y así quedarse con una Polonia en ruinas después de la contienda.

Varsovia se resistió con uñas y dientes y, durante 63 días le plantó cara a los alemanes pero no fue suficiente. Los alemanes la destruyeron casi por completo (Hitler pidió que no quedara ni una sóla piedra en pie) y los rusos se quedaron sin dificultad con una ciudad destruida.

Por eso, el centro de Varsovia nos recordó mucho al decorado de cartón piedra de una película porque, aunque han tratado de reconstruirlo tal y como estaba, el paso de los años es muy difícil de imitar.




Nos gustó esa Varsovia de avenidas anchas, casas de colores y tiendas de porcelana Rosenthal pero fue la otra Varsovia la que nos conquistó. La que sobrevivivió a unos y a otros y consiguió mantenerse en pie. La que aún hoy lucha por no caerse y decora sus balcones con flores y girnaldas aunque el resto del edificio se desvanezca a pedazos. d d
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Ese espiritu de superación se respiraba en cada esquina donde, en plena calle o en los maleteros de los coches la gente sobrevive vendiendo fruta, ropa de segunda mano o baratijas. Todo vale para aguantar un día más.
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Y en este ambiente encontramos un bazar al aire libre donde vendían trajes de novia. Nos impactó mucho ver como el traje más glamouroso que puede llevar una mujer en su vida estaba colgado entre calcetines de deporte y paños de cocina.
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Parece que la moda nupcial allí no tiene nada que ver con el menos es más sino todo lo contrario. Blancos muy blancos, puntillas, volantes, vuelos. Lo que sea por parecer la novia de Europa aunque sea de mercadillo.







Casi no me da tiempo a terminar el interrail y ya me tengo que ir de nuevo...espero que me de tiempo a dejaros el final del viaje.
¡Un beso grande y buen fin de semana!

miércoles, 27 de agosto de 2008

Las empanadillas de Krakovia


Nuestro siguiente destino, tras otra noche en tren, fue Krakovia. Mister y yo teníamos una idea completamente diferente de lo que nos encontramos: una ciudad pequeña y monumental, con un barrio judío animadísimo lleno de mercadillos, tiendas de segunda mano, restaurantes, cafés, etc. De ese fin de semana apenas tenemos fotos porque hizo un tiempo de perros y yo sólo sacaba la mano del bolsillo para ponerme o quitarme la capucha del abrigo.
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Lo mejor, sin duda, los pierogis. Coincidió que celebraban San Jacinto con un tradicional festival de Pierogis en una de las plazas principales. ¿Y qué son los pierogis? Por ahí he leído que son “empanadillas cocidas” pero eso es como decir que el caviar son pelotillas negras o la vichisoise puerros pasados. La descripción no le hace justicia para nada.
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Los pierogis son una especie de raviolis gigantes rellenos de un montón de combinaciones deliciosas tanto saladas (carne setas, queso, col) como dulces (frutas, mermeladas). A pesar de la lluvia y del riesgo que suponía comer cosas que no entendíamos que eran, fuimos probando pierogis de la docena de puestos de la plaza y, en mi ranking personal de pierogis, ganó el de platano.
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Aquí podéis ver una receta que he encontrado a ver si alguien se anima a prepararlos…
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Sound track: Summer Road (Krakovia)
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Por cierto, inestimable la ayuda de Gabi y Alice que nos recomendaron un montón de sitios maravillosos que no salían en las guías. ¿Qué sería de nosotros sin los blogs?
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Un beso grande y buen miércoles

martes, 26 de agosto de 2008

Praga y el craking art

No sé si será porque mi abuelo era ferroviario o porque odio profundamente volar pero, para mí, el tren es el mejor medio de transporte que existe. Además, ahora que he descubierto el encanto de los trenes nocturnos, soy más fan todavía. Es como ir de crucero (te acuestas en una ciudad y te despiertas en otra) pero sin cena de gala ni piscina olímpica en la cubierta.
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Las tres noches que hemos pasado en movimiento son las mejores que recuerdo en mucho tiempo. El ritmo de las vías, la incertidumbre del destino, cenar viendo las últimas luces de una ciudad y desayunar mientras descubres otra nueva... ha sido fantástico.
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Nuestra primera noche de tren nos dejó en Praga. Estuvimos dos días (uno de mucho sol y otro de mucha lluvia) en los que tuvimos que sortear miles de turistas para ver una ciudad que, si no fuera por éstos, sería mucho más cómoda. Sin embargo, en cuanto nos salimos de los puntos claves, nos encontramos paseando por barrios de aspecto comunista, durmiendo la siesta en parques al sol y gastando nuestras escasas coronas checas en vino y chocolate caliente.
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Una de las cosas que más nos gustaron fueron las divertidas esculturas de los italianos Craking Art Group que decoraban el museo Kampa.
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Cracking es un término tomado de la jerga petro-química con el que se indica el proceso de transformación de un elemento natural como el petroleo en otros sintéticos como el plástico. Estos artistas utilizan el plástico reciclado para representar ejemplares de animales (muchos de ellos en peligro de extinción) devolviendo así simbólicamente a esta sustancia artificial su naturalidad. Juegan con lo orgánico y lo sintético, pintando una realidad inventada de colores vibrantes.
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Mañana más. Un beso y buen martes.

Sound Track: O tren (Andres Do Barro)

lunes, 25 de agosto de 2008

Cuando era más joven

Hasta aquí la primera parte de las vacaciones (a principios de septiembre volvemos a irnos).

Estos días los hemos empleado en hacer un viaje de interrail por Europa. Como dice una amiga, nosotras ya sólo tenemos edad para hotelitos con encanto y le doy toda la razón pero era algo que quería hacer desde hace años.
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Así que cogimos la maletita de ruedas (yo le advertí a Mister que por lo de interrail pasaba pero que exigía un mínimo de glamour por lo que me negaba rotundamente a ir con una mochila a la espalda) y nuestra primera parada fue Frankfurt.
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Sólo estuvimos unas horas pero nos encontramos con una ciudad amable y llena de contrastes que nos dejó pasear por sus calles antes de partir en el tren nocturno con destino a…
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Mañana más, un beso muy, muy fuerte y buen lunes.
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Sound Track: cuándo era más joven (Joaquin Sabina) (¡cómo me he acordado de esta canción estos días!)
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PD. No se que he echado más de menos, mi cama, mi almohada o el blog y toda la gente que está detrás.
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martes, 12 de agosto de 2008

Cerrado por vacaciones


Adoro esos carteles que, de la noche a la mañana, amanecen presidiendo las puertas de los comercios: cerrado por vacaciones. Son explicaciones que nadie pide, historias que nadie cuenta y que resultan tan intrigantes como escuetas.

De pequeño, cuando empecé a cogerles afición, pensaba que existía un lugar lejano donde todos los que cerraban por vacaciones iban juntos a veranear. Hubiera dado lo que fuera para que un año, en vez de al pueblo, mis padres me hubieran llevado a ese lugar.

Enseguida cogí también el gusto a los carteles de cerrado por defunción. Analizaba la letra para tratar de averiguar las circunstancias de la muerte: si la nota era ilegible y parecía escrita con rapidez, deducía que les había pillado de improviso, como un accidente en avioneta. Si, por el contrario, la caligrafía era delicada y cada letra parecía estar escrita con deleite, convenía conmigo mismo que el difunto era un tío lejano que legaba una gran fortuna.

A medida que fui creciendo, tuve acceso a otros barrios que no eran el mío, otras tiendas, otras vidas, otros muertos.

Mi padre criticaba mucho este pasatiempo, sobre todo cuando me saltaba las clases de la facultad para pasear por toda la ciudad reconstruyendo vidas ajenas a través de los carteles de sus tiendas. Él decía que perdía el tiempo y que nunca sería un hombre de provecho. Algo de razón tenía porque, al segundo año, dejé Económicas. Me puse a trabajar en unos grandes almacenes, primero de reponedor y, más tarde, de encargado de sección. Allí fue donde conocí a mi mujer, Elena.

Hace ya 20 años abrimos una tienda de ultramarinos pero, en realidad, no es más que una tapadera, una excusa para colgar mis propios carteles en la puerta.

Me paso el invierno soñando con el día uno de agosto para gritarle al barrio entero que yo también me voy de vacaciones. Yo-también-me-voy-de-vacaciones-señores. Como no me gusta viajar, al principio de nuestro matrimonio le propuse a Elena que pasáramos los quince días en casa, con las persianas bajadas para que los vecinos no sospecharan. A ella le hacía mucha gracia eso de escondernos pero, desde que tuvimos a los niños, se va con sus padres a la playa yo me quedo sólo: encerrado en casa hasta el quince de agosto.

Desde que abrimos la tienda no he podido colgar el cartel de cerrado por defunción y lo estoy deseando pero es que de salud estamos todos bien. Hasta mi suegro Fidel, que siempre ha sido de tensión alta, está cada día más sano desde que se aficionó al tai chi, al bruslí o no sé qué deporte de esos raros del hogar del jubilado. Para colmo, se niega a montar en avioneta porque dice que a él no se le ha perdido nada por los aires.

Hace algún tiempo cierro un rato cada día sin motivo, para matar el gusanillo. Primero eran sólo unos minutos, luego un par de horas. Me escondo en el bar de enfrente y estudio la reacción de la gente. La mayoría ni siquiera se detiene, pasan distraídos o mirando el reloj. Parece que ya nadie tiene tiempo para soñar.

El otro día Elena se enfadó y me recriminó que pasaba más tiempo en el bar que en la tienda. Me dijo que me había convertido en un alcohólico. Ella es así, de vez en cuando me riñe por tonterías, como cuando le levanto la voz o le agarro del brazo o le empujo. Pero siempre se le pasa.

Hoy, cuando he llegado a casa ella no estaba. Tampoco los niños. He mirado por todas partes hasta que he visto un cartel colgado en la nevera. El primero que escribe en todos estos años:

TE DEJO POR LOCO Y POR BORRACHO.

Creo que nunca he estado tan enamorado de ella.

Cerrado por vacaciones es el primer cuentecito que escribí cuando empecé con esto de contar historias. Hoy lo he rescatado para despedirme por unos días. Yo-también-me-voy-de-vacaciones-señores, pero volveré el lunes 25 con muchas cosas que contar. Un beso muy, muy fuerte.
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Sound Track: Vacaciones de Verano (Formula V)

lunes, 11 de agosto de 2008

La religión nivelada


Esta obra es la suma de 5,084,000,000 de personas, 5,360 páginas, 3.700 años, 243 países, 7 libros y 1 estantería.
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Por primera vez, los textos religiosos más importantes de toda la historia (la Biblia, el Coran, los Discursos de Budha) están al mismo nivel gracias a esta obra experimental del binomio de diseñadores afincados en California Mike y Maaike. Me ha parecido un ejercicio humilde, sencillo y muy visual que sería igualmente válido para otro tipo de libros (política, cocina, filosofía, etc.).


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Un beso y buen lunes

viernes, 8 de agosto de 2008

Apocalipsis


Me dan mal rollo los últimos días de rebajas. Todos los escaparates están llenos de mensajes apocalípticos que más parecen estar anunciando el fin del mundo que el de las camisetas a 3.95€.
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Me imagino que pasaría si un extraterrestre llegara a la tierra a finales de agosto con el malvado plan de exterminarla y, en su primer paseo de reconocimiento, se encontrara con escaparates gritándole cosas como "últimos días"..."remate final" ..."fin de existencias"... Seguramente pensaría que se le habían adelantado.
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Pero no quiero dejar mal sabor de boca siendo viernes así que aquí traigo otra clase de apocalipsis que no da tanto miedo. Me refiero al jabón que, con este mismo nombre, han creado dos diseñadores suecos. Está hecho a base de aceite que reciclan de los restaurantes de falafel de su ciudad, Malmö.
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Los diseñadores observaron el gasto tan tremendo de aceite que se producía en este tipo de restaurantes y buscaron la forma de minimizarlo. El aceite se recoge en bici tras 48 horas de uso del mismo y con él consiguen un jabón de lo más natural, sin perfumes ni conservantes añadidos.
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Espero que aprovechéis este fin de semana como si fuera el último…Un beso grande
Vía: Superuse

jueves, 7 de agosto de 2008

Lavanderías

Siempre me ha parecido que ir a la lavandería a hacer la colada tenía su qué. En las películas siempre había un chico guapo y una chica tímida que acababan hablando después de pedirse un poco de suavizante.
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De camino a casa paso por un par y, aunque no acabo de verles el sentido práctico (a no ser para estancias muy cortas), miro con un punto de envidia a la gente que hay dentro.
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Cuando la lavadora se estropeó en enero, estuve tentada de ir, ¿para qué ir a casa del tío Vicente (aunque viva cerca) pudiendo ir a una lavandería?
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A los de fresh pressed se les ha ocurrido un doble uso: estampar tus propias camisetas en la lavandería.

El pasado lunes lancé el reto de que alguien escribiera uno de los post de esta semana por mí. La valiente ha sido La Ballena Elena de Algunas de mis cosas favoritas y esto es lo que nos ha contado… Muchas gracias Ballena por este post con sabor a barrio y a escena de película de Coixet.
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¡Un beso y buen jueves!

miércoles, 6 de agosto de 2008

Gluejeans

Toda la vida cogiéndome los bajos de los vaqueros con grapas y ahora resulta que no soy tan cutre (como decía mi madre) sino una visionaria. Y es que los holandeses G+N han demostrado que no sólo de hilo viven las costuras de los vaqueros sino que admiten otros materiales como el pegamento.
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Gluejeans es una edición limitada de vaqueros cuyas costuras están sujetas con un fuerte pegamento (disponible en distintos colores).
Cada par de gluejeans está hecho a mano y según dicen sus creadores han sido testados a lo largo y ancho de los dos últimos años.
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Sin duda es una forma de darle un aspecto diferente a esta prenda que pocas variaciones ha tenido en los últimos años.
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Así que bye bye a los blue jeans y bienvenidos sean los gluejeans
Un beso y buen miércoles.