
Regalar es un arte. Hay gente que se le da bien y siempre acierta y gente que, aún poniéndo todo el empeño, falla.
Regalar es un deporte. Hay gente que le gusta practicarlo y va por la vida pensando: esto sería ideal para X o para Y. Hay otra gente que le da pereza.
Regalar es un examen. Los hay que se aplican y sacan unas notas geniales. Hay otros que, aunque hayan estudiado, se quedan en blanco en el momento de la verdad.
A mí me gustan los regalos que surgen espontáneos. Cuando casualmente entras en una tienda y encuentras algo perfecto para otra persona, tengas motivo o no para comprarlo. Sin embargo, odio regalar por obligación (en cumpleaños, navidad, etc.). En los viajes, por ejemplo, me produce mucho estrés pensar que tengo que traer cosas a los demás y, ya hace tiempo, que decidimos comprar únicamente lo que nos recordara a alguien. Así, en algunos viajes traemos cosas para algunos amigos y para otros no, para algunos familiares y otros no. Depende de la persona y del lugar.
Mi madre es una de las que siempre se beneficia vayamos donde vayamos y es que le encanta el té. Y no le gusta sólo el sabor: disfruta del hecho de almacenar los paquetitos de distintos colores, tamaños y olores entre los escoge el adecuado para cada momento. Para ella es una pequeña ceremonia cotidiana. Así que, allá donde vayamos, siempre volvemos con bolsitas de te para su colección.
Por eso, al ver estos tés me he acordado de ella. Son una reinterpretación de la bolsita de té tradicional inspirada en una hoja japonesa. El té va en el interior de estos palitos de un sólo uso que están hechos de un tipo de papel resistente al agua y que sirven como contenedor y cucharilla.



La misma diseñadora, Jeeyun Michaella Chung, también tiene otro formato: unas tabletas individuales perfectas para llevar de viaje.
Las dos formas me parecen preciosas y práctias y muy, muy buen regalo.
Un beso y buen jueves.
Vía: Sub Studio
Sound Track: Japan (Cocorosie)
Regalar es un deporte. Hay gente que le gusta practicarlo y va por la vida pensando: esto sería ideal para X o para Y. Hay otra gente que le da pereza.
Regalar es un examen. Los hay que se aplican y sacan unas notas geniales. Hay otros que, aunque hayan estudiado, se quedan en blanco en el momento de la verdad.
A mí me gustan los regalos que surgen espontáneos. Cuando casualmente entras en una tienda y encuentras algo perfecto para otra persona, tengas motivo o no para comprarlo. Sin embargo, odio regalar por obligación (en cumpleaños, navidad, etc.). En los viajes, por ejemplo, me produce mucho estrés pensar que tengo que traer cosas a los demás y, ya hace tiempo, que decidimos comprar únicamente lo que nos recordara a alguien. Así, en algunos viajes traemos cosas para algunos amigos y para otros no, para algunos familiares y otros no. Depende de la persona y del lugar.
Mi madre es una de las que siempre se beneficia vayamos donde vayamos y es que le encanta el té. Y no le gusta sólo el sabor: disfruta del hecho de almacenar los paquetitos de distintos colores, tamaños y olores entre los escoge el adecuado para cada momento. Para ella es una pequeña ceremonia cotidiana. Así que, allá donde vayamos, siempre volvemos con bolsitas de te para su colección.
Por eso, al ver estos tés me he acordado de ella. Son una reinterpretación de la bolsita de té tradicional inspirada en una hoja japonesa. El té va en el interior de estos palitos de un sólo uso que están hechos de un tipo de papel resistente al agua y que sirven como contenedor y cucharilla.



La misma diseñadora, Jeeyun Michaella Chung, también tiene otro formato: unas tabletas individuales perfectas para llevar de viaje.
Las dos formas me parecen preciosas y práctias y muy, muy buen regalo.Un beso y buen jueves.
Vía: Sub Studio
Sound Track: Japan (Cocorosie)
















































