jueves, 30 de octubre de 2008

Té para llevar y regalar


Regalar es un arte. Hay gente que se le da bien y siempre acierta y gente que, aún poniéndo todo el empeño, falla.
Regalar es un deporte. Hay gente que le gusta practicarlo y va por la vida pensando: esto sería ideal para X o para Y. Hay otra gente que le da pereza.
Regalar es un examen. Los hay que se aplican y sacan unas notas geniales. Hay otros que, aunque hayan estudiado, se quedan en blanco en el momento de la verdad.

A mí me gustan los regalos que surgen espontáneos. Cuando casualmente entras en una tienda y encuentras algo perfecto para otra persona, tengas motivo o no para comprarlo. Sin embargo, odio regalar por obligación (en cumpleaños, navidad, etc.). En los viajes, por ejemplo, me produce mucho estrés pensar que tengo que traer cosas a los demás y, ya hace tiempo, que decidimos comprar únicamente lo que nos recordara a alguien. Así, en algunos viajes traemos cosas para algunos amigos y para otros no, para algunos familiares y otros no. Depende de la persona y del lugar.

Mi madre es una de las que siempre se beneficia vayamos donde vayamos y es que le encanta el té. Y no le gusta sólo el sabor: disfruta del hecho de almacenar los paquetitos de distintos colores, tamaños y olores entre los escoge el adecuado para cada momento. Para ella es una pequeña ceremonia cotidiana. Así que, allá donde vayamos, siempre volvemos con bolsitas de te para su colección.

Por eso, al ver estos tés me he acordado de ella. Son una reinterpretación de la bolsita de té tradicional inspirada en una hoja japonesa. El té va en el interior de estos palitos de un sólo uso que están hechos de un tipo de papel resistente al agua y que sirven como contenedor y cucharilla.




La misma diseñadora, Jeeyun Michaella Chung, también tiene otro formato: unas tabletas individuales perfectas para llevar de viaje.

Las dos formas me parecen preciosas y práctias y muy, muy buen regalo.

Un beso y buen jueves.

Vía: Sub Studio

Sound Track: Japan (Cocorosie)

miércoles, 29 de octubre de 2008

gafotas cuatro ojos

Tuve una compañera de trabajo que se crió en Alemania. Una vez me contó que, en su clase, había un niño pelirrojo al que llamaban "cabecita de cobre". En clase de Mister había una niña pelirroja y le llamaban "la ganchito". A eso le llamo yo diferencia cultural.

Si todos los motes alemanes tienen la carga de maldad de "cabecita de cobre" me imagino que los bajitos no serían "tapones" ni "enanos" sino "pequeños hombrecitos del bosque"; los gordos no serían "focas" sino "amiguitos de gran tamaño" y los niños con gafas no serían "cuatro ojos" sino "ojitos de cristal".

Pero no estamos en Alemania y aquí, llevar gafas, ha sido siempre sinónimo de cuatro ojos de toda la vida.

Yo siempre he sido niña de cuatro ojos y no me causó ningún trauma de pequeña (al contrario, recuerdo lo feliz que me hacían mis gafitas azules el día que me las pusieron) ni, por supuesto, ahora que Giulio Iacchetti ha diseñado el modelo "4 Occhi" para la óptica Aspesi 1910.


El concepto me parece fantástico: una sola montura con cuatro lentes que permite distintas combinaciones (graduación de cerca y de lejos, de sol y de ver, etc.) y que, además, está disponible en seis colores.

Desde luego, con diseños como estos, los cuatro ojos estamos de suerte...Un beso y buen miércoles

Vía: Neo2

martes, 28 de octubre de 2008

Diseño y solidaridad

Hay asociaciones que funcionan: el ron y la coca cola, el pan y la mantequilla, los pijos y el paddel... No se se sabe quién fue el primero que se atrevió a mezclarlos pero, el resultado, no pudo ser más acertado.

El binomio diseño y solidaridad ha demostrado con creces ser más que positivo y, cada vez más a menudo, vemos como diseñadores ponen su arte a disposición de una buena causa cosechando un gran éxito.

Un buen ejemplo de asociaciones que funcionan es la de los estudiantes de diseño industrial de Stuttgart y los Misioneros Evangélicos de la Caridad de Baden. Juntos forman Loony Design, una marca de objetos exclusivos diseñados por los estudiantes de Stuttgart y producidos por enfermos mentales pertenecientes a distintos centros de la Misión Evangélica.

Lo que empezó como un proyecto puntual en 2005, hoy tiene su propia tienda en Alemania y ha ganado varios premios de diseño.

Entre los objetos que diseñan, producen y venden, está Mr. Wilson, un colgador de toallas realizado con una pelota de tenis y que yo estaría encantada de adoptar para mi cuarto de baño.

Otros objetos que han salido de estas cabecitas locas son: Bazillus, un colgador de paños realizado en plástico:

Estas pegatinas de Vitamina C para administrar a nuestro portatil y salvarlo de posibles catarros invernales.

Este perchero, ideal para amantes del fútbol.

Se acabó lo de mirar al cielo cuando alguien dice: "mira, una estrella fugaz" y no ver nada. Ahora, con estas estrellas puedes pedir todos los deseos que quieras, estés dónde estés.

Este bonito candelabro, que lo mismo crea ambiente romántico mientras cenas que te desatasca el váter.

Esta postal, perfecta para utilizar como felicitación navideña. Es una bolsita de plástico llena de bolitas de nieve.

Esta vela de cumpleaños de bolsillo, para que nunca te pille el cumple de un ser querido sin una a mano.

Esta camiseta-pizarra, para que pongas en cada momento el mensaje que más te apetezca.

Para mantener las manos (y el corazón) caliente esta pequeña almohada rellena de gel que desprende calor si la frotas.

O este candelabro cuya base es una pastilla de jabón.

Me ha parecido leer que sólo se puede comprar en Alemania y es una pena porque de aquí podían salir muchos de los regalos de esta navidad.

Un beso y buen martes.

Vía: DesignBoom

lunes, 27 de octubre de 2008

Nuevos usos del portátil

Si volviera a bautizar mi ordenador portátil, en vez de "blanquito" le llamaría "Scotch Brite" y es que ya no puedo estar sin él. Me he acostumbrado de tal forma a su presencia blanca, a su peso, a su tacto, a sus sonidos... que ya no me imagino la vida sin él.

Además de los múltiples usos que ya tiene, los estudiantes de la Universidad de Comunicación Audiovisual de Berlín han encontrado otros muchos gracias a la incorporación de objetos analógicos. Por ejemplo, ahora es posible leer tranquilamente la pantalla del portátil en sitios públicos (como el metro o la cola del supermercado) sin llamar la atención, gracias a la incorporación de unos pequeños ganchos que permiten camuflar el ordenador tras un periódico.



Otro uso que me ha parecido de lo más útil es el de "bolsita de agua caliente". Se trata de aprovechar el calor que desprende el ordenador (que ya sabemos que es mucho) poniéndole una funda de lana.




Pero sin duda, mi uso favorito es el "i sleep" que consiste en un cojín situado tras la pantalla que, al cerrar el ordenador, se infla automáticamente y hace que suene una suave música. Cuando ya hayas descansado lo suficiente (se recomienda un máximo de 10 minutos para evitar los dolores de cuello) una alarma interrumpe el sueño. Al abrir nuevamente el ordenador, el cojín se desinfla y puedes seguir trabajando como si nada. Por ahora es un prototipo pero su diseñadora, Ivonne Dippmann, ya está en conversaciones para producirlo a nivel industrial.


Un beso y buen lunes

Sound Track: Eres mac eres PC (Hidrogenesse)

jueves, 23 de octubre de 2008

Muebles de lata

La palabra bidón viene del francés y, casualmente, ha sido un parisino el que le ha dado una nueva acepción a esta palabra. Lo que antes era un envase para almacenar líquidos ahora es también una lámpara, una mesa o un sillón, todo depende de la voluntad de Francois Royer.

Este diseñador recicla viejos bidones de metal y los reconvierte en piezas únicas de mobiliario. El primer modelo nació del matrimonio bien avenido de un bidón y las ruedas de un carrito de supermercado. El resultado gustó y, desde entonces, Francois no ha parado de hacer muebles, siempre originales y diferentes.

No se cómo decide qué modelo va a hacer con cada bidón pero yo me lo imagino en su taller, mirando fijamente al recipiente y preguntándole ¿Y tú, qué quieres ser de mayor?.



Los bidones tienen una segunda oportunidad en la vida (seguramente más placentera que la primera) y, nosotros, la oportunidad de tener un mueble original y ecológico. Me parece un trato de lo más justo.
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Un beso y buen jueves

miércoles, 22 de octubre de 2008

Algo se muere en el alma

En mi primer post, allá por el mes de enero, conté de donde me venía el nombre de Miss Rosenthal. No es por mi apellido (aunque comparto muchas de las letras) sino por un perro de porcelana que compré en un anticuario el invierno pasado. Me enamoré de él enseguida por sus ojitos negros y su mirada triste que pedía a gritos que le sacaran de aquel escaparate mohoso.
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Resultó ser bastante más caro de lo que estaba dispuesta a pagar por un perro de porcelana pero, ante mi cara de asombro cuando la dependienta me dijo el precio, ella se defendió diciendo: "es que es Rosenthal" y pensé que ese era motivo suficiente para llevármelo a casa y cederle un lugar privilegiado en ella.
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Siempre le imaginé un pasado aristocrático, entre copas de vino tinto, cortinas de terciopelo y encajes delicados. Tenía una postura altiva ,como de perro de porcelana, que hacía que no pegara ni con la decoración de nuestra casa ni con nosotros pero eso hacía que me gustara más.
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El destino quiso que la semana pasada le cayera un cactus de Ikea y rompiera su cuerpecito de porcelana en mil pedazos.
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Hasta ayer no me enteré cuando mi madre me contó el incidente de forma despreocupada (la pobre no sabía el valor que tenía para mí). Al parecer, la señora que limpia en su casa y que amablemente me cede cada miércoles, le contó que limpiando se le cayó un cactus que rompió "una vaca que su hija tenía en la estantería".
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No se que le habrá dolido más a mi pobre Rosenthal: el golpe, que el cactus fuera de Ikea o que le confundieran con una vulgar vaca en su lecho de muerte. A mí lo que más me ha dolido es que no guardara ni una patita para que pudiera darle un entierro digno.
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Se que era algo material y que no tiene sentido darle más vueltas pero para mí era un símbolo y ahora se ya no queda nada de él. Sólo espero que, si hay un cielo de porcelana, mi perro Rosenthal también tenga un lugar privilegiado en él.

Sound Track: Algo se muere en el alma (Ecos del Rocío)

martes, 21 de octubre de 2008

Libros con vida

En el libro de Charing Cross Road que anda por ahí dando vueltas, la protagonista, gran amante de los libros, decía que muy frecuentemente tratamos los libros como objetos de culto: no los pintamos, no los tocamos, no los leemos. Hay libros que se quedan durante años ocupando espacio en nuestras estanterías sin que nadie los abra pero sin que nadie se atreva a tirarlos porque nos han enseñado que los libros hay que cuidarlos. Pero los libros nacen para ser leídos y, si no, se mueren.

Otra forma de darles vida es la que hace el escultor de libros Nicholas James. Nicholas, empezó esculpiendo materiales clásicos (bronce, aluminio, madera, etc.) hasta que se quedó prendado de las infinitas posibilidades de los libros y las páginas escritas.

Gracias a su formación, su mimo y su precisión matemática, consigue preciosas piezas con libros antiguos que hace que dejen de ser meros vehículos de letras para convertirse en obras de arte en sí.

Me parece una bonita forma de hacer que los libros cobren vida propia.






Vía: Design Files

¡Un beso y buen martes!

lunes, 20 de octubre de 2008

Antes de morir quiero...

Antes de morir quiero amar y ser amada, tocar en una banda de rock, tener un hijo, viajar por todo el mundo, reconciliarme con mi mejor amiga, tirarme a una súper modelo, disparar una pistola, ser una princesa, actuar en una película, sufrir una sobredosis...

Estos no son mis propósitos antes de morir (aunque reconozco que coincido en algunos, aunque no diré cuales) sino los de algunos de los que participan en el proyecto "Before I die I want to" en el que cientos de personas cuentan que les gustaría hacer antes de morir mientras le toman una fotografía.

El proyecto está inspirado en una combinación de tres factores:

- La anunciadíasima muerte de las cámaras polaroids.

- El propósito de hacer a la gente pensar sobre las cosas realmente importantes de la vida.

- Una herramienta utilizada en psicología conocida como el "safety contract". Al parecer, cuando un psicólogo trata a un suicidida utiliza esta fórmula que consiste en hacer que le prometa que no se hará daño a sí mismo hasta que venga un profesional. Para el suicida, el hecho de hacer una promesa a otra persona que se preocupa por él y espera que la cumpla, se convierte en una motivación para permanecer vivo.

Las autoras de este estudio, las americanas Nicole Kenney y ks rives, aspiran a que todos los que participan en él se sientan obligados a cumplir sus objetivos, como los suicidas lo están de permanecer vivos a través del "Safety contract" y, para comprobarlo, se pondrán en contacto con los participantes en un futuro para ver si ya han realizado aquello que pretendían hacer antes de morir.








Mientras escribía este post he intentado plantearme que me gustaría hacer antes de morir pero, son tantas cosas, que definitivamente no creo que cupieran en el pie de una fotografía así que me quedo con lo que ha dicho este buen hombre de la gorra (además en castellano, para que todos le entendamos).


Pues eso, a vivir que son dos días.
Un beso y buen lunes.

Vía: SeeSeeBe
Sound Track: El hombre que casi conoció a Michi Panero (Nacho Vegas)

viernes, 17 de octubre de 2008

Parque Nuestro que estás en NY


De Nueva York nos sorprendieron muchas cosas, por ejemplo, que nos pareció una ciudad habitable. Siempre la habíamos imaginado como una urbe de proporciones exageradas en la que la vida pasaba tan rápido que era imposible vivirla. Y sí, grande es. Y sí, frenética es. Pero nos pareció una ciudad amable y cómoda en la que ni a Mister ni a mí nos importaría nada vivir una temporada.


Sin duda uno de las características que hace de Nueva York una ciudad deseable para vivir son sus parques. En la ciudad de Nueva York hay kilómetros y kilometros de parques públicos perfectos para hacer de todo (conciertos, cine, charlas, deportes, etc.) y perfectos para no hacer de nada, simplemente sentarse en la hierba y ver corretear a las ardillas.

Muy frecuentemente los parques son utilizados como galerías de arte al aire libre. En uno de ellos, en la Plaza Tramway de Manhatan puede verse estos días la obra de Dylan Mortimer. En concreto se trata de una cabina pública de oración que permite a la gente realizar sus plegarias en plena calle. Mortimer mezcla objetos contemporáneos con antiguos símbolos religiosos para crear híbridos urbano-religiosos que se mueven entre el cinismo y la sinceridad.
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Otro ejemplo de la obra de este artista, son las capillas plegables con un uso muy similar al anterior: dotar al público de las herramientas para manifestar sus creencias y valores (religiosos o no) en cualquier momento, en cualquier lugar.








Y con esto me despido no sin antes desaros un buen fin de semana. Podéis ir en paz.
Un beso