Yo de pequeña no sabía saltar con los pies juntos. En clase de gimnasia siempre suspendía esa prueba que consistía en saltar cuanto más lejos mejor y caer con los dos pies al mismo tiempo. Y cuando jugaba al elástico me acusaban de hacer "caballito" (no se si esa palabra es universal pero nosotros la utilizábamos justo para eso, para cuando alguien caía con un pie y después con el otro).Por eso hoy, repasando el año que dejamos atrás, me sorprendo del salto tan alto que he dado en los últimos 365 días:
En enero abrí un blog y, por primera vez, me expuse a que la gente leyera lo que escribo. Gente anónima (muchos os habéis convertido en amigos ya) y para los que sólo tengo gratitud porque me ayudaron a coger impulso.
En verano decidí dejar mi trabajo y lanzarme a lo que siempre había querido. Ser mi propia jefa, organizarme mi tiempo y hacer las cosas a mi estilo. A pesar de la crisis, a pesar de los comentarios pesimistas de la gente, a pesar de los pesares.
En noviembre me casé y di a luz a cuatro hijos, los Beatles. El marido resultó ser casi un desconocido, Xavi, el amigo de un amigo sin el que ahora no sabría vivir. Los hijos me salieron melenudos y rebeldes: continuamente me piden la paga y me tiene como una esclava trabajando para ellos, pero nunca he sido tan feliz.
Mañana, cuando den las doce, pensaré en ese salto que he dado y del que todavía no se como caeré. Pensaré en vosotros, en Xavi, en la madre y en los Beatles. Pensaré en mis padres que me animaron en este salto y que estarán lejos; pensaré en mi hermano y en la niña que viene a la familia. Pensaré en Mister (aunque estará a mi lado) porque se atrevió a saltar conmigo. Pensaré que, caiga como caiga, habrá merecido la pena dar este salto.
Y con esta reflexión os dejo unos días, hasta el día 12 de enero. Para despedirme os dejo con una gente que me ha cautivado por el nombre.
Ahora que está tan de moda en Occidente bautizar las marcas con nombres de Oriente, me encuentro con unos diseñadores de bolsos y complementos hechos a mano de Tokio que se llaman "¿Por qué te vas?". Como la canción de Jeanette, como la melodía de mi móvil.
Para sus creaciones utilizan materiales de todas partes, sobr todo japoneses, muchos de ellos son trozos de trajes tradicionales. Se disculpan porque sus líneas no son todo lo rectas que deberían pero prometen mejorar. s





Desde aquí les digo que no se preocupen porque esas líneas no sean del todo rectas porque si todo fueran líneas bien hechas y saltos perfectos, el mundo seria un aburrimiento.
Un beso grande, grande y buena entrada de año. ¡Nos vemos en un salto!
Sound Track: Por qué te vas (Jeanette)





















































