Esta es una de mis últimas colaboraciones con la revista Pasajes Diseño. Es un texto muy cortito sobre la colección Ikea PS. Me hacía mucha ilusión enseñároslo porque, aunque son apenas 10 líneas, me gustó escribirlo y me gustó como quedó. Espero que a vosotros también (sólo tenéis qu hacer click para verlo más grande)
Un beso grande y buen fin de semana.
No toda la familia viene de serie. A algunos miembros los escoges de entre las personas que están a tu lado para dejarles ser tu hermano, tu padre o tu primo. Yo tengo unos tíos escogidos, Antonio y María, y también unos primos, María y Antonio (sus hijos). Son amigos de mis padres a los que recuerdo desde siempre, en cada cumpleaños o en cada navidad. No importa que no nos unan lazos de sangre con ellos, nos unen otras muchas cosas.
Las dos familias, (una familia sóla al fin y al cabo) recorrimos medio país en una caravana. Desayunábamos en tazas de plástico de colores, dormíamos en literas y jugábamos al bingo con garbanzos.
Nosotros aportábamos a la familia un perro, Banjo (un cocker blanco y negro al que después de tantos todavía echo de menos) y ellos una perra, Encarna.
Banjo se comportaba como un gamberro y un canalla mientras que Encarna era una señorita elegante con modales de princesa. Una vez, mi padre y Antonio decidieron pelar a los dos animales con una maquinilla. Recuerdo a Banjo correteando feliz de verse despojado de tanto pelo durante los calores del verano y a Encarna, escondida debajo de la caravana durante días para que no viéramos su cuerpo rapado como la nuca de nazi.
Al ver estas fotos me he acordado enseguida de Encarna y he pensado cómo le hubiera gustado a ella tener una casita de cerámica de 50 cm y 950 euros.

¿No es una monada? Seguro que el perro de Paris Hilton ya tiene uno.
Un beso y buen jueves
Vía: Bem Legaus

Durante años trabajé en el Parque Tecnólogico. Una concentración de empresas en mitad de la nada en la que poco hay que hacer a parte de trabajar. Ahora, que sólo voy de visita, veo como timidamente van apareciendo más servicios que cuando yo estaba: un banco, una librería, una peluquería, bicicletas de alquiler....Aunque creo que, por lo que me cuenta la gente que sigue allí, la comida sigue siendo la asignatura pendiente. Hay pocos sitios y todos del mismo estilo: menú del día compuesto por alimentos fritos y aceitosos, nada apetecibles, nada variados. Los intentos de hacer algo diferente se han quedado en un quiero y no puedo y no terminan de convencer.
En mis días de Parque soñaba con el alguien pusiera un negocio así. Drive By es una tienda sobre ruedas que se pasea por la ciudad de Copenhage vendiendo sandwiches hechos con ingredientes orgánicos y frescos.




Con una imagen así, no me hace falta probar sus sandwiches para saber que están buenísimos.
Un beso y buena semana.
Vía: Twig and Thistle
Yo, como seguramente muchos de vosotros, llevé uniforme durante muchos años. Una falda azul marino de tablas que picaba y te hacía el mismo tipo que si llevaras puestas las cortinas del salón.
Durante mucho tiempo lo odié, durante otro tanto lo eché de menos y ahora, me doy cuenta de lo poco que han cambiado las cosas cuando me visto para una primera reunión con un cliente y me pongo el mismo vestido negro que nunca falla. Es una apuesta segura: recto, ni largo ni corto, ni clásico ni atrevido, ni fú ni fá. Eso sí, para no aburrirme lo combino con distintos cinturones, collares, broches, zapatos... Pero vamos, no deja de ser un uniforme como aquel azul marino.
He encontrado un proyecto relacionado con uniformes que me ha encantado. Sheena, es una chica crecida en India. Allí tenía que vestir uniforme cada día que iba customizando con pañuelos, medias... para encontrar su propio estilo.
Desde el mes pasado y por el plazo de un año, Sheena va a llevar el mismo vestido (tiene siete idénticos, uno para cada día de la semana) que reinventará cada día añadiendo complementos vintage, hechos por ella misma o rebuscando en su fondo de armario. En el mes y medio que lo lleva haciendo tiene un montón de looks interesantes.







Lo mejor del Uniform Project es que tiene como fin recoger fondos para la fundación Akanksha, una orginazación sin ánimo de lucro que trabaja por la escolarización de los niños en India. En su página admite donaciones de dinero para esta ONG y también de complementos para que ella luzca en este año.
Me ha parecido todo un despliegue de generosidad y creatividad. Habrá que seguirle la pista durante el próximo año.
Un beso y buen jueves

Si en clase de religión nos hubieran contado que el cielo era así, seguramente hoy habría más gente buena, deseando ir al cielo.
Heaven es un café de Bovina, un pueblo de Nueva York. Está en la parte baja de una casa preciosa de estilo victoriano completamente reformada.
Los dueños de este trocito de cielo neoyorkingo son Taylor Foster Allen, cocinera y, a ratos, también modelo y Joshua Allen, fotógrafo y, a ratos, también cocinero.
Ambos soñaban con tener un lugar donde todo fuera hecho a mano y con ingredientes naturales de la zona. Un lugar donde pudieran cocinar los platos de los diversos lugares del mundo que ambos han conocido por sus profesiones paralelas. Un lugar que fuera, simplemente, como el cielo. Y a juzgar por lo que se ve en las fotos, lo han conseguido.




No se vosotros pero yo no paro de imaginarme a los clientes cantando "cheek to cheek" mientras bailan cogidos por una mano y, en la otra, sujetan un café con espumita y cacao o una gallega con trocitos de chocolate.
Si de verdad hay cielo, espero que se parezca un poco a éste.
Un beso y buen martes.
Yo soy de esas que acaba descalza en todas las bodas. Pero lo hago con cierta dignidad: normalmente tomo como referencia a alguna invitada que tenga unos tacones parecidos a los míos y, en cuanto ella se los quita, me los quito yo.
En una de las últimas bodas que fui en Zaragoza casi me tienen que amputar los pies y es que mi referencia, una de las primas sevillanas de la novia, no se quitaba los zapatos ni a tiros. Cuando se lo conté a una amiga me dijo: "a lo mejor es que ella también te ha cogido a ti como referencia".
Pero el sufrir se va a acabar en las bodas y es que, si Dios es mujer como todas sospechamos, hará que se pongan de moda estas máquinas de zapatillas planas. No puede haber un invento mejor. Cuando no puedes más, escoges tú número, el color que más te pega (por ahora están en negro, dorado, rosa y plateado) y a bailar lo que queda de noche con tus bailarinas planas.
Por ahora hay una veintena de máquinas instaladas en discotecas inglesas y en breve se empezarán a comercializar para bodas y eventos.





Gracias señora Dios por este respiro para nuestros pobres pies.
Un beso y buena semana
Vía: Idea[log]