viernes, 30 de octubre de 2009

vamos a la cama (vertical)

Yo soy de buen dormir. No tengo problemas para conciliar el sueño en transportes, en una silla incómoda, en un sofá ajeno, en la playa y hasta alguna vez en una discoteca con la música a tope.

Últimamente me ha dado por intentar dormir mientras ando. Todavía no lo he conseguido pero es cuestión de tiempo porque estoy convencida de que los seres humanos podemos dormir al mismo tiempo que caminamos.

Así que, cuando voy por una calle larga y ancha, analizo el suelo y me aseguro que no haya escalones ni obstáculos y entonces, cierro los ojos e intento dormir unos segundos hasta que llego al final de la calle.

No debo ser la única colgada porque, por lo que he visto, la Oficina para el desarrollo de materiales sustitutivos ha producido un prototipo de una cama vertical portatil para echarse una siestecita en plena calle.


La verdad es que parece más un sofisticado aparato de tortura que un invento para relajarse pero quién sabe, a lo mejor acaba siendo una solución para los que tenemos sueño todo el día.

Un beso y buen puente!

jueves, 29 de octubre de 2009

El diseño es una basura


Tengo un amigo (gay, claro) que dice que una de las mejores cosas de vivir con tu novio es tener a alguien que te baje la basura. Indudablemente hay mil cosas más pero tengo que reconocer que eso de no tener que salir a la calle en plena noche para dejar la bolsa de basura es un gran punto positivo.

A lo mejor, si fuera yo la que baja la basura cada noche (en vez de Mister) diseñaría las mismas maravillas que Walter Raes. Este artista belga se mudó a Londres hace 10 años y fue entonces cuando se dió cuenta la gran cantidad de objetos que la gente tiraba sin más. Decidió entonces diseñar ropa y objetos con los deserdicios de los demás, con artículos cotidianos.

Así, el abrigo de la cabecera está hecho de mopas y cuerda y éste chaleco a base de tampones.

Este vestido de cintas de casette.
Esta chaqueta está hecha de botas femeninas.
Y ésta otra de zapatillas de deporte.

Y este vestido de novia con el típico plastico de los paks de cuatro latas de bebida y la cinturilla de un pantalón vaquero.Pero la cosa no queda ahí, Walter Raes tambián diseña muebles con todo lo que encuentra en la basura como este sillón hecho con una tabla de planchar, unas botas, las piernas de un maniquí y un mantel.
O esta mesa que habia perdido una pata y Walter la ha sustituido con cintas de vídeo, tazas, gafas de sol...
Esta mesa con una tabla de planchar y perchas.
Y esta silla con una cesta de la compra y packagings (latas, botes) reciclados.
Y como no, esta cómoda silla relax con otra tabla de la plancha.
Igual me lo pienso la próxima vez que toque tirar la basura.
Un beso y buen jueves.

Vía: wereable art blog

martes, 27 de octubre de 2009

The living lamp

Yo siempre he sido un desastre para despertarme. Cuando era pequeña mi madre y mi abuela utilizaban todo tipo de trucos, desde sobornos hasta quitarme el edredón de un tirón. Por supuesto, el clásico era encender la luz hasta hacer que me levantara.
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No se si hubiera funcionado esta lámpara de nombre Lull, de apellido, The living lamp. Cuando se enciende, los pétalos se abren lentamente para dejar que la luz entre en la habitación. Cuando se apaga, se produce el efecto contrario, los pétalos se cierran para atrapar la luz hasta la mañana siguiente.



Todavía es un prototipo pero seguro que no tardan en fabricarlo.
Un beso y buen martes!

lunes, 26 de octubre de 2009

Reparar vs. tirar

Hoy en día ya no se arregla nada. Si unos calcetines se agujerean, se tiran. Si un amigo no llama, se olvida. Si una pareja no funciona, se rompe. ¡Yo soy la primera que lo hace así que no puedo dar ejemplo! Lo que sí puedo dar es el enlace de Platform 21, la plataforma de diseño holandesa que organizó un concurso para fomentar que reparemos las cosas en vez de tirarlas.

Recibieron más de 60 propuestas con ideas para arreglar un jersey agujereado...


Una cañería rota...
Una barbie sin cabeza...
Una gorra...
distintas prendas de ropa...

Unos guantes de fregar...

Unos vaqueros rotos...

Un par de cazadoras sin mangas...

Una lámpara de Ikea... (yo tuve una igual, se rompió y la tiré)

Un asiento roto...
Una planta moribunda...

Un desconchón en la pared...

Un trapo de cocina deshilachado...

Y la ganadora, esta bolsa de plástico que gracias a una ilustración que su dueño bordó, ha dejado de ser un objeto para usar y tirar y se ha convertido en una pequeña obra de arte.

La próxima vez que encuentre un tomate en los calcetines, me lo pensaré dos veces antes de arrojarlos a la basura.

Un beso y buen principio de semana.

jueves, 22 de octubre de 2009

La rebelión de las señoras mayores

Muchas veces me pregunto cómo seré de ancianita. Aunque cada día me descubro nuevas canas no me imagino con la cabellera blanca; aunque cada día hago más ruidos al levantarme del sofá, no me imagino moviendome con dificultad; aunque cada día me gusta menos la ropa de bershka o stradivarius, no me imagino vistiendo batitas de flores ni chaquetitas de punto.

No se cómo seré de anciana pero si sé como me gustaría ser. Como las modelos de Old Ladies' Rebellion, una marca de ropa para mayores que rompe con todos los esquemas que tenemos en la cabeza.

Su creadora, Fanny Karst (sobrina del mítico diseñador Castelbajac), no había nacido cuando muchas de sus modelos ya sobrepasaban los 50 años y es que ella sólo tiene veintipocos años. Empezó a diseñar para su abuela que no encontraba ropa que le gustara y encontró la fórmula perfecta: diseños cómodos, elegantes, divertidos y únicos (cada uno está acabado a mano, sólo se venden por encargo).

Si cierro los ojos puedo imaginarme perfectamente vistiendo cualquiera de estos modelos...









Decía Jean Cocteau que la juventud viene con la edad; así que tranquilos porque lo mejor está por llegar.
Un beso y buen jueves.

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Vía: Omami.ru

miércoles, 21 de octubre de 2009

Uno post

Este es el segundo año que Mister está aprendiendo chino en la escuela de idiomas. Así que ahora, cuando vamos por la calle, me va traduciendo los rótulos de las tiendas y de los restaurantes que siempre se llaman Pequeña Asia, Gran China o Bazar Oriental.

El otro día entramos en una tiendecita a comprar una lata de cocacola y al ir a pagar, la señora (china) le dijo a Mister: uno.

Mister asintió con la cabeza y, entonces pasó algo que yo no supe entender (porque yo no se chino). No pasó nada. Se quedaron los dos quietos, mirándose.

Al rato ella volvió a insistir: uno.

Y Mister ya no sólo le contestó con la cabeza, también de palabra: Uno lata sí, uno lata.

Él pensaba que le preguntaba sí sólo quería una lata y ella, al parecer, lo que le estaba diciendo es que valía un euro. Desde entonces no paramos de repetir todo el día el "uno lata, sí, uno lata".

Es una chorrada pero nos reimos mucho así que hoy he pensado hacer uno post dedicado al uno.

Este hotel de Helsinki sólo tiene uno habitación. Nos lo recomendó nuestra Zamorana cuando fuimos este verano pero no pudimos ir porque no estaba libre en las fechas que nosotros ibamos. Fue una pena porque nos hubiera encantado dormir en la única habitación de este hotel que además, es así de bonita.
El papel de la pared es obra de un diseñador fines y está en venta, aunque ellos advierten, que sólo pueden vendertelo "si eres buena gente".
Volveremos a por él seguro. Y para seguir, esta exposición que el diseñador Alex Merto preparó para uno sóla persona: él mismo.
Había hasta picoteo (para una única persona, claro).
Le he dicho a Mister que tenemos que hacer uno fiesta, con invitaciones y todo, sólo para nosotros dos.

Uno beso y buen miércoles.

Sound Track:
Frente a frente (Jeanette) esta canción no tiene nada que ver con uno post de hoy pero la escuchamos Mister y yo el otro día en el trailler de una peli y desde entonces estamos súper enganchados (nos encanta cuando dice "baHamos la mirada") y como hacía mucho que no ponía música...allá va.

PD. Mientras Mister va a chino yo voy a clases de conversación de ingles con una irlandesa que se llama UNA, de verdad. Yo pensaba que se pronunciaría Güan (como uno en inglés) y que sería el equivalente a llamarte Juan en España, pero no, se pronuncia Una, como se lee. Seguro que le encantaría el hotel y la fiesta.
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