
Yo soy de buen dormir. No tengo problemas para conciliar el sueño en transportes, en una silla incómoda, en un sofá ajeno, en la playa y hasta alguna vez en una discoteca con la música a tope.
Últimamente me ha dado por intentar dormir mientras ando. Todavía no lo he conseguido pero es cuestión de tiempo porque estoy convencida de que los seres humanos podemos dormir al mismo tiempo que caminamos.
Así que, cuando voy por una calle larga y ancha, analizo el suelo y me aseguro que no haya escalones ni obstáculos y entonces, cierro los ojos e intento dormir unos segundos hasta que llego al final de la calle.
No debo ser la única colgada porque, por lo que he visto, la Oficina para el desarrollo de materiales sustitutivos ha producido un prototipo de una cama vertical portatil para echarse una siestecita en plena calle.


















































