martes, 1 de junio de 2010

El circo de la vida



El principio de la historia del circo Raluy me ha recordado al comienzo de uno de mis libros favoritos, 100 años de soledad. "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo".

Lo que Luís Raluy recordó años después durante muchas veces fue la tarde en la que se subió a una cornisa para ver el circo. Aunque nunca había asistido a ninguna función (la economía familiar no daba para tanto) el pequeño Luís era un apasionado del circo. El día que, desde las alturas, pudo al fin verlo, supo que se dedicaría a ello para siempre.

Y así fué, primero como acróbata y luego como hombre bala o realizando proezas como el "increible triple salto mortal en automóvil" Luis viajó por las carpas de todo el mundo.

Enamorado de la estética circense de siempre, durante toda su vida compró y restauró carromatos antiguos y así fue como, en los años 70, Luís y su familia tuvieron su propio circo-museo Raluy.

Desde este año, además, el circo Raluy ofrece a los amantes del circo la posibilidad de alojarse en uno de sus maravillosos carromatos del año 39, restaurado recientemente y dotado de todas las comodidades de un hotel (habitación con cama doble, sala de estar, habitación con 2 camas extras, baño completo, calefacción, aire Acondicionado y hasta minibar).

La idea es que los huéspedes de este hotel sobre ruedas disfruten de la vida del circo desde dentro, así que con la habitación, además de entrada libre a todos los espectáculos, pueden participar en alguna de las actividades del circo (ensayos, recepción de público, etc.)


Por supuesto, para quedarte en este hotel con ruedas, tienes que desplazarte hasta donde esté el circo de gira (estos días y hasta septiembre, estará en Francia).

Es como el mejor de los hoteles en el que, además, tienes vistas a la mujer barbuda mientras se atusa la barba o al payaso mientras riega la flor de su solapa.

Un beso y buen martes

4 comentarios:

Pantxa dijo...

Yo nunca he sido muy de circo, pero no me importaría nada alojarme en esa caravana!
Por cierto, hermosa, ¿recibiste mi e-mail?

el manager dijo...

Las casas rodantes son chulisimas.... aunque a mi el circo en vez de divertirme me trasnmite una sensacion como de melancolia..... no se la razon.

BLANCA ORAA MOYUA dijo...

Qué bonita historia.
A Jose María Ucelay, el gan pintor vasco le encantaba el circo, hacía dibujos del natural.

Raptor Plateado dijo...

creo que valdria la pen!! se ve muy interesante la idea y sobre todo serviria para preservar algo tan bonito como el circo}!!!