
Cuántas veces has paseado por la calle y, al ver un edificio cerrado o abandonado, has deseado que fuera una tienda de caramelos, una peluquería canina o un estudio de tatuajes. Lo que sea menos un edificio cerrado.
Candy Chang es una artista y diseñadora a la que "le gusta hacer las ciudades más cómodas para las personas" y por eso ha puesto en marcha una campaña que me ha parecido sencilla y universal al mismo tiempo.
Se trata de dejar pegatinas en edificios y casas abandonadas para que la gente escriba lo que le gustaría que fuera. Según cuenta Candy, en Nueva Orleans -la ciudad en la que vive- se dan las dos premisas necesarias para una acción así: lugares abandonados y vecinos que necesitan cosas.
Es increíble como un mismo lugar puede inspirar deseos tan diferentes en las personas. Así mientras unos desean una iglesia otros preferirían una tienda de comic o de bicicletas...



























