jueves, 13 de enero de 2011

A de Arte y Alimento

Me ha EN-CAN-TA-DO el trabajo de Jennifer Rubell. Esta americana pasó de escribir críticas culinarias en distintos periódicos y revistas a llenar los museos de toneladas de alimentos.

Jennifer crea obras de arte participativo, mitad perfomances mitad instalaciones. En la mayoría de ellas, los alimentos son los protagonistas: miles de costillas a la miel que gotean sobre el techo, 2000 huevos duros entre guantes de latex o esta habitación formada por 1800 bolas de algodón de azucar de color rosa.

Se trata de una instalación reciente en la que Jennifer construyó un cuarto de 8x16 metros con una puerta y una minúscula ventana. El interior estaba completamente cubierto por algodón de azucar. La sensación al estar dentro era una especie de claustrofóbico placer y de eso se trataba, explorar el lado oscuro del placer, el hecho de que cualquier experiencia placentera lleva implícita un castigo.





La web de Jennifer está llena de otros ejemplos maravillosos, como este mural enorme compuesto de donuts.


O estas cabezas humanas modeladas con queso que, sometidas al intenso calor que desprenden varios secadores, se derriten formando una especie de fondeu.

Un trabajo divertido, provocador y, por supuesto, delicioso.

Un beso y buen Jueves.

9 comentarios:

polarité dijo...

desde luego que no había manera más dulce de comenzar el jueves :)

latacones dijo...

Wow! Gracias por la reseña. HAy que ver arte provocador de vez en cuando para tener visiones paralelas...

Encarna dijo...

Son curiosas sus obras, aunque no se..., no me convence la idea de usar la comida para algo que no sea comerla.

M dijo...

Me encanta, aunque hay algo de lo que dice Encarna que también me cuadra, en todo caso, se trata de una licencia poética

Un beso

lole dijo...

Pues a mi me encantan estas sacudidas mentales de vez en cuando para ir moviendo el enfoque...Besos

Raptor Plateado dijo...

las cabezas me dieron un poco de miedo.. jejej pero sería interesante entrar a una habitacion llena de carne, me sentiria ene l estomago de alguna creatura o en alguna pelicula de terror!! genial!!

bubbles on my planet dijo...

en un mundo en el que tiramos toneladas de comida a la basura, me parece muy interesante.
y la obra del algodón rosa tenía que oler fenomenal!!!

sindrome coleccionista dijo...

Un año en Arco vi un hombre hecho de chicle , no sé si ella sería el autor o no pero olía a fresa que daban ganas de pegarle un mordisco y mascartelo..

Torpedita dijo...

Una vez me tomé un bote de crema de queso caducada, sabia que lo estaba pero no podía parar-
una amiga me llevó a urgencias con unas ronchas flipantes...eso fue el castigo, el urbasón pero el placer de la crema fue brutal!