lunes, 31 de enero de 2011

Moody couch


Después de tantos años juntos, Mister y yo hemos inventado todo un kamasutra de posturas para dormir en el sofá. Posturas que, como la ropa, se van pasando de moda y un buen día dejamos de utilizar. Posturas que, como la moda, siempre vuelven y al cabo de un tiempo volvemos a adoptar y a preguntarnos por qué la abandonamos con lo cómoda que era.

Por eso me ha encantado este sofá. Su diseñadora, la alemana Hanna Ernsting le llama "moody couch" porque cambia según el estado de ánimo de la persona. Tiene un montón de posturas, a veces es más ordenado, otra más desenfadado...

La cubierta está formada por 20 metros cuadrados de tela de algodón que alcanza los 4 metros de altura.





De buena gana me acurrucaba en él ahora mismo. Pero es lunes y hay que empezar la semana.

Un beso y buen lunes.

jueves, 27 de enero de 2011

Artazas


Un buen día Boey se sentó en un pequeño café. Mientras observaba a la gente, sintió ganas de dibujar pero, como no tenía nada a mano, rescató una taza de papel de la basura y se puso a garabatear en ella. Hoy, esas tazas se exhiben en galerías de arte y se venden por cientos de dólares.

Y es que, algo que tiene tan mala fama como las tazas de papel (son baratas, desechables, no son biodegradables y la única que vez que alguien habla de ellas es cuando algún estado americano las prohibe -más de 20 ciudades de California ya lo han hecho) puede ser un reto para un artista. No admite errores (Boey no hace bocetos, pinta directamente sobre la taza), es curva (lo que imposibilita el dibujo y manipulado) y el final de cada dibujo debe conectarse con el principio.

Particularmente no pagaría un dineral por una obra de arte así pero me parece un trabajo valiente y cargado de valor.

Un abrazo y buen jueves.

lunes, 17 de enero de 2011

Afternoon Tea Party

El primer cumpleaños que pasé con Mister fuimos a París. Allí me di cuenta que cumplir años era bastante menos trágico si lo hacías en un lugar especial porque no cumples años sino ciudades. Así que impusimos los eurocumpleaños: el segundo fue en Londres, el tercero en Bruselas, el cuarto en Lisboa y el quinto en Dublín. Este año, como tenemos a Pececito nadando en mi panza, no nos hemos atrevido a embarcarnos en un viaje demasiado largo así que lo pasamos en nuestra ciudad.

Para celebrarlo este domingo, mientras medio mundo estaba pendiente de la primera gala de OT y el otro medio de los Globos de Oro, decidimos contraprogramar con un "afternoon tea party" en casa. La costumbre del "afternoon tea" la descubrimos el año pasado en Irlanda y nos pareció un planazo y un pequeño lujo asequible. Consiste en ir a hotel carisísimo de esos de los que no te atreverías ni a pisar el felpudo y por un puñado de euros/libras pasas la tarde comiendo las delicias que te sirven en una bandeja de tres plantas.

Escogimos la mejor compañía -ARS e Isa, dos de nuestros mejores amigos que tenemos comprobado que maridan bien con cualquier plan- y entre los cuatro dimos buena cuenta a todo cuanto había en la preciosa bandeja verde que me regaló Mister para convertir el afternoon tea en una costumbre familiar.

Respetamos bastante el orden que, por lo que vimos en Irlanda, va de lo salado a lo dulce. Así que en la planta inferior de la bandeja iban los "finger sandwichs" que hicimos de cuatro tipos: de cebolla caramelizada, queso de cabra y tomatitos cherry uno; con verduritas y mayonesa el segundo; de queso cremoso, pepino y menta el tercero y de cottage chease, rabanitos y mostaza de dijon el último). Para la segunda planta hicimos bizcocho (acompañado de mermeladas caseras de limón, fresa y nata) y muffins de gengibre y miel (tuneados de una receta de I love muffins). Y en el ático de la bandeja, fresas y nubes con chocolate y vasitos de crema de limón y frambuesa).

Ellos nos trajeron frutos secos garrapiñados recien hechos (llegaron calentitos en un packaging espectacular que habían hecho para la ocasión). Son un auténtico vicio, hoy no me he separado de la bolsita blanca.



Y cuando se acabó el té moruno pasamos (bueno, pasaron) al vino blanco para acabar con esta tarta de tres chocolates.


Ahora que lo pienso, no brindamos por ninguna de las cosas que íbamos a celebrar (y que decía la invitación que les enviamos por email), ni soplamos velas ni nada, pero fue un NO cumpleaños digno de Alicia en el País de las Maravillas.

Con un comienzo tan dulce, presiento que será una gran semana.

Un beso grande.

jueves, 13 de enero de 2011

A de Arte y Alimento

Me ha EN-CAN-TA-DO el trabajo de Jennifer Rubell. Esta americana pasó de escribir críticas culinarias en distintos periódicos y revistas a llenar los museos de toneladas de alimentos.

Jennifer crea obras de arte participativo, mitad perfomances mitad instalaciones. En la mayoría de ellas, los alimentos son los protagonistas: miles de costillas a la miel que gotean sobre el techo, 2000 huevos duros entre guantes de latex o esta habitación formada por 1800 bolas de algodón de azucar de color rosa.

Se trata de una instalación reciente en la que Jennifer construyó un cuarto de 8x16 metros con una puerta y una minúscula ventana. El interior estaba completamente cubierto por algodón de azucar. La sensación al estar dentro era una especie de claustrofóbico placer y de eso se trataba, explorar el lado oscuro del placer, el hecho de que cualquier experiencia placentera lleva implícita un castigo.





La web de Jennifer está llena de otros ejemplos maravillosos, como este mural enorme compuesto de donuts.


O estas cabezas humanas modeladas con queso que, sometidas al intenso calor que desprenden varios secadores, se derriten formando una especie de fondeu.

Un trabajo divertido, provocador y, por supuesto, delicioso.

Un beso y buen Jueves.

miércoles, 12 de enero de 2011

Missing Garden


A mí me encanta la Navidad. Por eso me cuesta tanto decirle adiós y volver a meter los adornos en su caja hasta el año que viene. Pero estamos a día 12 y ya va siendo hora de dejar de pensar en lo que ha sido para concentrarme en lo que va a ser.

Así que esta mañana me he despertado con el ánimo de mirar hacia delante. Y en eso estaba hasta que me he encontrado con estas fotografías que miran hacia detrás, hacia los sueños que teníamos en nuestra infancia.

Se llama Missing Garden y es un proyecto del fotógrafo polaco Dominik Smialowski y la ilustradora Monika Prus. Éste me recuerda a lo que decía mi madre de "te entra por un oído y te sale por otro" .












Aunque no sea exactamente lo que esperaba, me parece una buena forma de empezar el año. Espero tener fuerzas para actualizar más a menudo.

vía: Fubiz