
Nos da un poco de respeto porque algunos son buenos y puede que pintándolos le estemos quitando todo el valor (como dice Mister, es como hacer calimocho con un vino de calidad) pero de otra forma los hubiéramos dado o tirado porque no son de nuestro gusto. Así, aunque a lo mejor ya no tienen tanto valor, nosotros los estamos disfrutando.
Hemos empezado por lo más fácil, pintar y tapizar. Con la pintura nos hemos atrevido nosotros para el tapizado hemos contado con profesionales.
Esta sillita con capitoné (palabro nuevo que ha aprendido) que antes no tenía utilidad la hemos rescatado para nuestro dormitorio, tapizándola en gris y amarillo.


Teníamos también dos sillones rojos de terciopelo que estaban muy viejos. Ahora ya no parecen los mismos al ponerle esta tela de ikea y pintarle las patitas de gris.


Y la mecedora que ya os enseñé en el post anterior, también es una reliquia a la que le tenía mucho cariño (siempre recuerdo a una de mis tías meciéndose en ella). Ahora es la que utilizo para darle el pecho a Lola. La hemos pintado y tapizado con una tela amarilla de Fabricworm.


Aún tenemos algunos muebles con los que hacer calimocho, espero que saquemos tiempo este verano.
Un beso y buen fin de semana.